lunes, 19 de marzo de 2012

Eighteen. Liz

Veo como Sophie se aleja con Zayn hacia el final del pasillo, y luego giran a la derecha. ¿Qué estará pasando entre ellos? A Sophie no le gusta, me lo hubiese dicho, lo prometió. Prometió decirme quién le gustaba. Siempre.
Han desaparecido al final del corredor, y pienso en qué pueden estar haciendo. No conozco al verdadero Zayn, solo sé las cosas que sabemos las fans. También sé que el auténtico Zayn no tiene por qué ser como yo, como todas le habíamos imaginado, así que pienso en Sophie y en él, y varias imágenes me pasan por la cabeza.
Pero él no haría eso, ni nada que pudiera perjudicar a ninguna de nosotras. Confío en él. Y sé que Sophie también. Sé que ha estado hablando con él muchas veces desde que le conocemos, y que confía en él como nadie, aunque, según lo que me ha contado, él no está tan dispuesto a “desnudar su alma” para ninguna fan, como dejó claro el primer día, al no dignarse a dirigirnos la palabra e intentar evitarnos.
Niall vuelve a besar a Carla en la mejilla, y ella sonríe, encantada. Se queja de que a ella no le ocurre nada interesante, pero ella es la que se pasa el día recibiendo caricias y besos de Niall Horan. ¿Quién se queja?
Juntos, se sientan en uno de los sofás que hay en el pequeño salón privado, y Carla pregunta a Niall dónde está su manager, que no sea que vaya a salir de un momento a otro.
- No creo que esté aquí- le responde-. Tenía que preparar nuestro viaje de esta noche, así que se ha marchado justo después de la firma de discos. ¿No le habéis visto?
- No- responde mi amiga. Yo me encojo de hombros ante la mirada de Niall. 

Veo a Louis hablando con Liam y María, mientras que Cris se ha quedado donde estaba antes, hablando con Zayn, y tiene cara de que le hayan hecho algún desaire. ¿Qué habrá pasado? María parece muy cómoda con Liam y Louis, no muestra ningún signo de timidez.
Mirándola a ella y a Liam, que le dedica toda su atención, pienso en lo poco que se parecen. Ella es extrovertida y alocada, mientras que él aparenta casi todo lo contrario. Pero claro, yo no conozco tan bien a Liam como para decir cómo es realmente, a pesar de lo que sé como fan.
Louis, al contrario, se parece un poco a ella, y eso hace que estallen los celos en mi corazón. Las miradas que da Louis hacia donde yo estoy cada pocos segundos tampoco ayudan a que me sienta más calmada, pero sirven para atenuar los celos. Eso quiere decir que, a pesar de que no haya hablado con él tanto como me gustaría, me está prestando atención.
Louis se levanta del sofá, ante la mirada atenta de María, y se me acerca. Me pongo nerviosa, con los nervios a flor de piel, así que trato de desviar ligeramente la vista. Cris, con cara de enfado, se sienta en el sofá, junto a Liam y María. Mientras pienso qué puede haber pasado para que se enfurruñe de esa manera, siento una presencia a mi lado.
- Hola- me dice Louis al llegar hasta donde estoy.
- Hola- respondo. ¿Pero qué hago? No puedo limitarme a repetirle o a hablar con monosílabos.
- ¿Lo pasas bien?- me pregunta, y por un momento pienso que está igual de incómodo que yo porque, en serio, ¿qué pregunta es esa?
- Sí- me regaño a mí misma por el monosílabo. ¡Qué tonta soy!- Tampoco no hay mucho que hacer ahora- en cuanto lo digo me arrepiento-. Salvo charlar con vosotros, una oportunidad única en la vida.
He tratado de arreglarlo, pero lo único que hago es estropearlo aún más. Louis parece saber lo que pienso porque sonríe, dándome ánimos para que continúe hablando.
- Me gusta como hablas- me dice. Y ahora es él el que se ruboriza hasta la raíz del pelo. Nunca le había visto ruborizarse. En ninguna entrevista, ningún video de los millones que he visto en internet-. La forma de expresarse.
¿La forma de expresarse? ¿Quién dice eso? Me ruborizo, y pienso en cómo puede decir eso, si apenas me he dignado a hablar, de la vergüenza y emoción que siento, todo a la vez. 

Ambos nos damos cuenta de que lo único que hacemos es estropear la situación con cada cosa que decimos, así que nos quedamos en silencio. El tiempo paso, los segundos se suceden, y permanecemos callados.
Le miro a los ojos. ¡Qué verdes son! Noto que los colores me suben a la cara, y entonces, cuando me empiezo a preocupar por qué decir a continuación, algo que no sea una tontería, Louis dice una para romper el hielo. Y funciona.
- ¿Te gustan las zanahorias?- me quedo atónita, y no puedo evitar echar una carcajada.
Él sonríe. Todos nos miran, pero no puedo dejar de reír. Entre risas, le respondo que sí, que me gustan mucho.
- Genial- me dice en voz baja, para que no nos oigan los demás-. Porque sería muy extraño que me gustara una chica a la que no le gustan las zanahorias.

domingo, 18 de marzo de 2012

Seventeen. Cris

Me he quedado atónita al oír a Harry. Por lo que se ve, Inés también, pero lo demuestra de otra manera, mirando a Harry con asombro, embobada. Él le corresponde con una sonrisa sincera.
Harry le coge la mano a mi amiga y salen del edificio por la puerta acristalada. Los demás permanecemos donde estábamos, aún sin saber cómo reaccionar.
-Deberíais ir a recoger vuestras cosas- dice Niall, que ha recordado cómo se habla.
Todas asentimos, y Carla le grita a Inés por la ventana que la espere, que le traerá sus cosas. Emprendemos el camino hacia la clase, que, por suerte, encontramos abierta. No muchos profesores del instituto nos la hubieran abierto si ése no fuera el caso.
Cogemos las mochilas rápidamente, pues falta poco para que suene la campana que indica el final del descanso y no queremos que nos encuentren aquí. Mar puede seguir haciendo preguntas.
Como los chicos nos están esperando, nos damos prisa para salir de allí, sin dar crédito todavía a que nos hayan venido a buscar para pasar el día con ellos. Su último día.
Por suerte para nosotras, no harán nada en clase que nos perdamos, ya que el miércoles marchamos de viaje de final de curso, a Roma. Estamos todas muy emocionadas, pero conocer a One Direction lo es aún más.
Cuando por fin salimos a la calle, saltamos de emoción, y los chicos nos miran con cara rara. ¡Qué vergüenza!
El coche de Louis y el de Liam nos esperan, aparcados en la calle. Han sido inteligentes en alquilar dos coches que no llamen mucho la atención, porque si no, todo el día estarían siendo perseguidos por las fans locas, entre las que no me incluyo.
Me subo con Sophie, Zayn y Liam en el coche de este último, kientras que los demás van en el de Louis. Nos llevan al hotel, donde llegan tarde a la firma de discos. Las fans que han conseguido saltarse el instituto para ir estarán impacientes, yo lo estaría.
Cuando llegamos al hotel, acompañamos a los chicos un poco, pero nos ponemos a la cola como las demás, para que nos firmen el disco. Claro, yo también lo quiero tener firmado, y, si ya me he saltado clase...
Inés parece seguir en su nube, ya que le ha dado la mano a Harry mientas veníamos, o eso me ha contado Liz, y los dos hacen de enamorados de película. Claro, como se podría decir que Harry ya se le ha declarado...
Zayn, en cambio, ha permanecido todo el rato cerca de Sophie, incluso aunque ella no le haya dicho nada en todo el rato. En una parte no tan profunda de mí, los celos empiezan a asomarse a la superficie. Yo pensaba que ella no estaba interesada en él, pero ahora... ¿Se hace la difícil? No sé que pensar, pero es mi amiga, cuando le ocurra algo, nos lo dirá a todas, ¿no?
-¿Qué tal, Inés?- le pregunta Carla cuando por fin estamos solas, aunque rodeadas de chicas gritando como locas-. ¿Vas bien con Harry?
Inés sonríe, emocionada. Se la ve encantada con Harry ahora, pues el principio había estado ligeramente celosa de Carla por la atención que él le prestaba. Pero eso ya estaba olvidado, ¿no?
Cuando acabamos la cola y llegamos hasta ellos, nos sonríen. Harry mira a Inés y se ruboriza. Louis ríe. Seguro que están pensando en las palabras de Harry antes. No sé si ha hablado con Inés, pero ésta seguro que piensa lo mismo, aunque no haya dicho nada.
Nos firman los discos y, después de todo lo que hemos pasado los últimos días, no saltamos de alegría como si estuviéramos locas. Simplemente, creo que, de todo lo que nos ha ocurrido, una firma es menos importante que no conocerlos de verdad.
Pero esta tarde se acabará. Se marchan a París. Y después a Roma. ¿Cómo no se me ha ocurrido antes? El viaje de final de curso es en Roma. Y es una semana. Seguro que volvemos a coincidir con los chicos. ¡Los volveremos a ver en cuatro días! Después se lo comentaré a las chicas.
Cuando acaba la firma de discos, y los chicos consiguen que las demás fans se marchen, aunque algunas a regañadientes muy obvios, nos invitan a subir con ellos a sus habitaciones, al piso de arriba de todo del hotel.
Niall se acerca a Carla, y le dice algo al oído, que hace que mi amiga sonría y se ruborice. Harry ha vuelto a darle la mano a Inés, y María ha emprendido una conversación con Liam. Subimos en el ascensor todos juntos, un poco apretujados.
Llegamos arriba, y podemos ver, en la esquina del pasillo, una especie de salón privado donde se juntan diversas habitaciones. Seis. Una pertenece a cada chico y la otra...
-Es de nuestro manager- dice Zayn, al interrumpir mi mirada. Le sonrío como respuesta y él, para mi sorpresa, también lo hace. Tiene una sonrisa preciosa. Es como un tesoro escondido que acaba de revelarme. Me siento como si tuviera alas, y solo por una sonrisa... Me estoy volviendo loca.
Me suben los colores a la cara, y eso hace que Zayn ría incluso más. Pero entonces yo no sé que decir, me da miedo estropear el momento, y eso provoca que Zayn se de la vuelta, quitándome la oportunidad, para hablar con Sophie, a la que coge del brazo y le susurra algo al oído.
Me siento como si me hubieran tirado un cubo de agua fría por encima.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Sixteen. María

Me despierto con el sonido del despertador. ¿Por qué he de ir a clase? Pero es lunes, y no hay otra opción. Estoy cansadísima, pero tengo que ponerme en marcha, por mucho que quiera quedarme en la cama todo el día o, mejor aún, quedar con los chicos de nuevo.
Me visto y me peino antes de bajar a desayunar. Doy un beso a mi madre, que me espera en la cocina con mi perrita. ¡Qué mona es! Anoche se acostó en mi cuarto, pero debe de haberse despertado antes que yo.
Después de comer algo, mi madre me lleva a clase, no sea que llegue tarde el lunes. Me encuentro a Carla y Cris a la entrada. Nos saludamos, y veo que ellas siguen pensando en los chicos, igual que yo.
Esta noche he soñado con Liam. Sus cálidos ojos ocupaban mi campo de vista, pero entonces, de repente, se volvían verdes, y, al alejarme, veía que pertenecían a Louis. De la impresión, me he despertado. ¿En qué estaré pensando? La respuesta es fácil. En Liam, sus ojos, su pelo, la peca de su cuello... No en Louis, ¿verdad?
Llegamos a clase de las primeras, y nos sentamos encima de las mesas a hablar antes de que llegue todo el mundo. Las emociones del fin de semana han sido demasiado para nosotras.
La primera clase transcurre sin interrupciones, solamente alguna llamada de atención a alguna de nosotras que sigue en la luna, pensando en la oportunidad que hemos perdido con los chicos.
Segunda hora. Más aburrimiento. Veo a Carla girada, hablando con algunos chicos y riendo. Le van a llamar la atención en tres, dos, uno...
- Carla, silencio- dice la profesora, mirándola atentamente.
A la hora del descanso por fin conseguimos escapar un poco de la rutina, y nuestra sorpresa es aún mayor cuando oigo nuestros nombres por el interfono. Hace algún tiempo, se decidió poner un interfono, como un megáfono, para poder llamar a los alumnos desde secretaría sin tener que ir a buscarlos, y una de las mayores vergüenzas es que te llamen por ahí. Qué corte.
Todo el mundo nos mira, y veo a Sophie ruborizarse mucho. Pero llegamos hasta secretaría.
Nuestra sorpresa es mayúscula cuando vemos por qué nos han llamado. Nos han venido a recoger. Pero no nuestros padres.
-¡Sorpresa!- me dice Liam al oído, acercándose.
Niall besa a Carla en la mejilla y cuando Harry se acerca a Inés para saludarla, Mar, una chica de nuestra clase, entra en escena.
Mar es la típica chica que atrae toda la atención de los chicos de nuestro alrededor, pero que parece necesitar aún más. Según ella, vive por One Direction, así que cuando entra y los ve, su primera reacción es pegar un grito. Pero después se recupera ya que, como todas, piensa en lo que pueden pensar los chicos de una fan loca.
Siempre le ha gustado Harry, así que se le queda la boca abierta cuando ve a Inés con él, hablando en un rincón. Se han separado al oír el grito, pero siguen separados del resto. Mar se acerca a toda prisa, y aparta a Inés de un empujón.
-¡Eh!- grita mi amiga, sin duda molesta por lo que pasa.
Y, sin más, Harry y Mar empiezan a hablar, pero, mientras que ella intenta de todas maneras llamar su atención y flirtear, él no hace nada más que dejarle muy claras las cosas.
- Perdona, pero ya he conocido a alguien- dice mirando a Inés. Ésta se ruboriza un poco-. No estoy interesado en chicas que se tiran al primero que les pasa por delante, y menos si ése soy yo.
A Mar se le cae la cara de vergüenza. Seguro que desea que la tierra la trague, porque Harry sigue hablando, para deleite de Inés. Los demás miramos, sorprendidos por todo esto.
- Quiero que quede claro, y puedes contárselo a todas las chicas como tú- prosigue Harry-. Que ahora he encontrado a una chica que me gusta y no dejaré escapar la oportunidad. Hacerlo sería una tontería.
Y sin más, coge a Inés del brazo y sale por la puerta, hacia la calle. Todos los miramos, atónitos, y vemos como Mar, enfurruñada, sale a toda prisa de la secretaría por la otra puerta, de vuelta al colegio.

martes, 13 de marzo de 2012

Fifteen. Inés

Harry me coge en brazos y me tira al agua. ¡No puede ser! ¿Cómo se atreve? ¡Qué fuerte! Está helada, completamente fría, y parece que la luz del sol de todo el día no la ha calentado lo suficiente.
No puedo soportarlo más, así que me pongo en pie y, sacando las fuerzas de algún lugar desconocido, tiro de Harry hacia mí, provocando su caída en el agua, a mi lado.
Los demás se acercan, muertos de risa, así que Harry y yo nos vengamos, lanzándoles agua helada. Todo acaba en una pelea de agua, y acabamos empapados, en el mar hasta la cintura. Aún son las tres y algo de la tarde, así que decidimos pasar un rato relajándonos en la arena cuando salimos. El problema es que no tenemos ropa seca, así que hay que esperar a que deje de estar húmeda. Mucho rato.
Pero el sol calienta bastante, así que, al cabo de un poco más de media hora, se seca lo suficiente como para poder andar.
Caminamos por ahí, buscando un taxi. De repente, oigo un grito. Me soy la vuelta a toda prisa, y veo a Sophie chillar, y a un hombre arrebatarle el bolso y salir corriendo. ¡Se lo ha robado! Pero eso no es lo que me sorprende más. Zayn sale corriendo detrás del ladrón a toda prisa, como si él fuera el perseguido. Todos empezamos a ir tras él.
Cuando giramos la esquina, vemos a Zayn y el ladrón pelearse. El bolso ha quedado olvidado en el suelo, y Louis se acerca para recogerlo, con cuidado.
Harry, por otro lado, se mete de lleno en la pelea para ayudar a su amigo. Eso debe de hacer cambiar a Louis de opinión, porque se acerca al grupo para separarlos.
Zayn pega un último golpe al ladrón, que sale corriendo, sin el bolso, pero con unos cuantos moratones. Después vuelve hasta donde estamos los demás, seguido por Harry y Louis, que le preguntan si está bien.
Cuando llega, Cris y Sophie se acercan, preocupadas, preguntándole insistentemente cómo se encuentra. La camisa blanca que lleva se le ha desabrochado un poco por la parte de arriba, y Cris se apresura a abrocharla, con movimientos lentos, mientras no deja de mirar a Zayn. Él le devuelve la mirada, un poco sorprendido al principio, pero con una sonrisa sincera después. Sophie interrumpe, dando las gracias a Zayn por rescatar su bolso, y se acerca a los demás.
Seguimos caminando un rato, aún hablando de lo que ha pasado en el callejón. Cada una se ha acercado a su héroe. Zayn recibe las atenciones de Cris, mientras que yo me acerco a Harry para felicitarle por su valía. Louis está hablando con Liz y María, mientras que Carla está con los que se han abstenido de formar parte en la pelea, Niall y Liam. Más listos.
De nuevo cogemos taxis para visitar otras obras de Gaudí, como el Parque Güell y la Casa Batlló. A los chicos de One Direction les gusta este tipo de edificios, peculiares, ya que no los ven en su país.
- Una de las cosas que más me gusta de la gira- dice Liam-, es poder visitar países en los que seguramente no habría estado. Me encanta ver lugares diferentes.
Louis asiente, de acuerdo con las palabras de su amigo. Seguimos paseando por los monumentos más emblemáticos, hasta que se nos acaba el tiempo. Hacia las nueve de la noche, nos despedimos en la estación. Los chicos se quedan en Barcelona ciudad, para volver al hotel, mientras que nosotras nos subimos al tren para volver a casa. María se va a casa de Carla, porque su madre está allí esperándola.
Espero que la mía no me diga nada por la hora, ya que Kate suele llegar más tarde, sobretodo últimamente.
Van pasando las paradas, y cada una se baja en la suya. Carla y yo nos bajamos las primeras, aún comentando todo lo que ha pasado hoy. Mi pelo sigue húmedo, al contrario que el de las demás. ¿Por qué? Ni idea. Nos despedimos, pero hemos quedado para hablar en una media hora, para decidir qué hacer mañana.
Llego a casa, y mi madre no ha llegado aún. Tenía que ir a algún sitio, así que la esperaré. Me siento en el sofá, y veo que están dando una película de domingo.
Cuando por fin entiendo la película, suena mi teléfono. Un WhatsApp de Carla. Dice que la idea principal es escaparse de clase por la mañana. Pero todas sabemos que Liz, por ejemplo, va a oponerse, y quizás Sophie. Yo me escaparía sin pensarlo, pero no es el caso.
La mejor opción es pedir permiso, pero es poco probable, por no decir imposible, que alguna de nuestras madres acceda. Imposible.
Después de mucho hablar y discutir, no se nos acude nada más que hacer que llamar a los chicos. Me toca a mí. Decido llamar a Harry.
- ¿Harry?- digo, titubeante.
- ¿Inés?- pregunta él, a su vez.
- Hola- respondo-. Solo te llamaba para decirte que, respecto a lo de mañana, no creo que podamos ir. Tenemos clase, y no vamos a poder escapar de allí.
Mi voz sale un poco triste, ya que tenía muchas ganas de volver a quedar con ellos. ¡Nos han invitado a su hotel! Es genial, y me sabe muy mal perdérmelo.
Pero Harry, por lo que se ve, tiene otra idea.
- ¿A qué colegio vais?- me pregunta. Eso me sorprende, porque no pensaba que les interesara. Todos ellos han acabado ya el instituto, y seguro que piensan que somos niñas pequeñas.
Pero le respondo, y también a otras preguntas que me extrañan. Pero bueno, he caído en su hechizo. Hablamos un rato después de eso, de lo bien que lo hemos pasado hoy y de que seguramente no nos volveremos a ver, si no o hacemos mañana. Pero nos despedimos, prometiendo llamarnos algún día.
Justo después de colgar, llamo a las chicas, para quejarnos juntas de no poder ver a los chicos del grupo mañana. Cada una lo lamenta especialmente por alguno de ellos. Pero al final colgamos, quedando en vernos mañana.
Después de cenar, cuando por fin me tumbo en la cama, muerta de cansancio, el móvil suena por última vez. Un mensaje.
Buenas noches. Lo he pasado genial, y, aunque no lo creas, nos veremos pronto. Muy pronto. H.S.

La foto de unas rosas acompañaba el texto. Sonrío y me muerdo el labio, emocionada.

Fourteen. Sophie

- ¿Por qué mientes?- le hago la pregunta a Zayn, ya que no puedo aguantar más.
Nos hemos separado del resto, aunque Cris no deja de mirarme desde la distancia. Me siento vigilada e incómoda, ya que Zayn no hace nada para demostrar lo contrario.
- No te importa lo que yo piense, lo que pase por mi cabeza- me contesta él, bruscamente. ¿Qué se cree?
- Lo siento. Solo trataba de ayudar, y de veras me gustaría conocerte- le digo, tímidamente. Sus ojos se abren más, mostrando un color oscuro y perfecto, que parece muy profundo y cálido.
- Perdona- me dice, volviendo la vista al suelo. Se queda callado durante mucho rato, y yo no quiero interrumpir su silencio, así que seguimos andando, sin hablar.
Al poco rato, los demás se detienen, esperándonos. Inés, Carla, Harry y Niall siguen hablando de los conciertos y las fans, mientras que Louis, Liz y los demás explican algún chiste. ¿Cómo pueden hacerlo, si cada uno tiene los de su propio país? Extraño, pero supongo que siguen haciendo gracia.
Ya es casi mediodía, y no hemos tenido tiempo para hacer nada, aparte de pasear por las Ramblas. Rápidamente, cambiamos de planes, ya que queremos enseñarles la Sagrada Familia y otras obras de Gaudí, un famoso arquitecto que construyó bastantes edificios en la ciudad catalana.
Decidimos coger un par de taxis para llegar hasta la plaza de la Sagrada Familia, porque no cabemos todos en uno, y estamos bastante cansados para caminar tanta distancia.
Acabo sentada entre Louis y Niall en la parte trasera de uno, donde nos hemos metido apretujados, junto con Liz y Zayn, que ha conseguido ir delante. Los demás van en el otro vehículo, muy apretados, ya que es casi imposible que quepan. Pero no vamos a pagar más taxis, por muy mal que nos miren los conductores. Como nos pare la policía... Nuestras madres nos matan, literalmente, creo.
La Sagrada Familia les encanta. Hace mucho tiempo que yo no voy a verla, desde que salió en las noticias que, por fin, después de más de un siglo de construcción, estaba terminada. Fui con el colegio, a ver el resultado final de la obra de Gaudí. El pobre arquitecto murió atropellado por un tranvía cuando estaba empezando la construcción de esta iglesia, ahora consagrada por el Papa. Pero eso no les importa mucho, como mínimo, no a todos.
Damos una vuelta a la plaza y después entramos dentro. Ya no me acordaba de su interior, y observo mi alrededor igual de asombrada que los chicos de One Direction.
Pasamos el tiempo así, haciendo turismo como otras muchísimas personas extranjeras. Hacia las doce y media, los chicos dicen que tienen hambre, pero nosotras no estamos acostumbradas a comer tan pronto, así que tratamos de alargarlo un poco, andando hasta el paseo marítimo.
Caminamos por ahí, observando la playa y riendo, pasándolo en grande. Decidimos comer allí, mirando la playa.
- Deberíamos pedir una paella- me hace reír como Niall pronuncia la palabra-. Está realmente buena. La he probado varias veces.
¡Es verdad! Niall viene bastante a España. Tiene una casa en Alicante, creo. Seguro que Carla lo sabe, después se lo preguntaré.
A pesar de que nos reímos todos cuando pronuncian “paella”, decidimos pedirla, y, como tardan tanto en el restaurante, nos hacemos fotos mientras esperamos. Ahora sí que hace mucho sol, y calor, así que las gafas de sol quedan geniales. Inés lleva sus Ray-Ban nuevas, y le quedan genial. Louis está tan animado que se quita las suyas, y me las da.
- Pruébatelas- me dice-. A ver cómo te quedan.
Me las pongo, ya que me encantan, y miro a mis amigas. Se ríen de mí, aunque tratan de evitarlo. Seguro que me quedan fatal, yo y las gafas de sol... Como que no. No me veo... normal.
Me siento en frente de Louis, con Carla y Harry uno a cada lado. La tensión permanece en el aire, aunque cada uno está charlando con la persona a su otro lado, en este caso Niall e Inés, respectivamente.
Miro hacia delante, y hablo con Louis durante toda la comida. Un par de asientos a su derecha, Zayn está animado, hablando con Cris sobre la paella que comemos. Ella se lo come con los ojos.
- Me encanta este plato- repite Niall por enésima vez. Nos ha quedado muy claro que le apasiona la paella, y Louis también lo ha dicho un par de veces.
Cuando acabamos, los chicos dan las gracias al dueño del local, que nos viene a recoger la cuenta, pagada, después de mucho insistir, por Louis y Harry a medias. Sigo sin estar de acuerdo.
Paseamos durante un buen rato, y vamos al Puerto Olímpico. Los chicos observan todo con curiosidad, como verdaderos turistas extranjeros.
Una vez entrada la tarde, decidimos que quedan muchas cosas por ver, así que queremos darnos prisa. Mientras lo discutimos, suena un teléfono.
- ¿Sí?- contesta Louis. Se aleja un poco para hablar, y vuelve al cabo de unos minutos, atento a nuestras miradas curiosas.
- Cambio de planes- dice a los chicos, no muy alegre-. Nos marchamos mañana por la tarde, no dentro de tres días, como estaba planeado.
- ¿Continuáis la gira?- pregunta Inés a Harry-. ¿Adónde vais?
- A París- responde él.
¡Qué bonito! Yo también quiero ir a la ciudad de las luces y el amor... Pero con un chico... Sería muy especial.
Los chicos nos dicen lo mal que les sabe tener que irse tan pronto.
- Nos gustaría poder conoceros mejor- dice Niall, mirando a Carla-. Parecéis... muy simpáticas y dignas de conocer- acaba ruborizándose ligeramente.
- Ya... a nosotras también nos gustaría- dice Cris, en voz baja.
Caminamos un poco hacia la playa, de vuelta. Decidimos ir por la arena, y nos sacamos los zapatos para caminar más cómodamente.
- Una idea- dice Louis-. ¿Qué os parece pasaros por el hotel mañana? Tenemos una firma de discos a las diez, pero hacia las once tenemos libre.
Todas asentimos, emocionadas, aunque entonces nos damos cuenta de algo. Es lunes. Y eso quiere decir que hay clase. Mala idea.
Pero no decimos nada a los chicos, esperamos poder resolverlo solas.
- ¿A quién le apetece un chapuzón?- dice Harry, divertido.
- Estás de broma, ¿verdad?- dice Inés. 
Pero Harry no parece estarlo, ya que, repentinamente, la coge en brazos y la lleva hasta la orilla, donde, sin que Inés deje de gritar, la tira al agua.

lunes, 12 de marzo de 2012

Thirteen. Carla

Cuando llegamos a la altura de los chicos, me hace reír que todos lleven unas gafas de sol. Harry, con sus rizos ondeando al aire, me mira, o eso creo yo, ya que no consigo distinguir sus ojos. Al cabo de unos segundos, gira la cabeza y se pone a hablar con Inés.
Niall me sonríe, y se saca las gafas para saludarme. Me sonrojo, pero no me da tiempo a decirle nada, porque unas chicas que pasean por la calle pegan un grito bastante alto.
Niall se vuelve a poner las gafas a toda prisa, pero ha sido una falsa alarma. No los han reconocido, aquella chica simplemente estaba un poco loca. Niall respira aliviado, no quiere tener que correr, aún es muy pronto.
Recuerdo el beso que me dio ayer en la mejilla, y me pongo más nerviosa. Veo que él entiende lo que pienso, veo la intención, pero no hacemos nada y saludo a los demás. Harry me responde educadamente, aunque reticente a mantener una conversación, y Louis me da un abrazo, cosa que me sorprende. Se lo da a todas, y algunas se ruborizan más que otras.
Como ya hemos hablado de todo lo que vamos a hacer, no hay nada que discutir y empezamos a hablar hacia las Ramblas.
- Tenéis que ver las estatuas vivientes- dice Cris, mirando a los chicos.
- ¿Qué son, exactamente?- le pregunta Liam. Cris emprende una explicación exhaustiva sobre la gente que se pone en la calle a hacer de estatua. Hay algunas realmente extrañas.
Caminamos unos minutos hacia las Ramblas, y allí los chicos empiezan a observar fijamente a un hombre disfrazado completamente de dragón. Está lleno de escamas doradas, y completamente quieto, como una verdadera estatua. Siempre me ha parecido fantástico el realismo que le ponen a sus personajes, y el talento que deben de tener para quedarse tan quietos. Es impresionante.
Niall, encantado, se saca algunas monedas del bolsillo, y se acerca al hombre-dragón con la intención de echárselas. En cuanto la moneda toca el fondo del bote metálico, el hombre- dragón se empieza a mover lentamente, dando las gracias sin palabras y abriendo los brazos, con lo que se despliegan las alas doradas. Ahora sí que es impresionante, con todos los reflejos de la luz del sol.
Seguimos caminando un buen rato, con calma, observando cada una de las figuras. Niall está encantado, y va echando monedas a todas las estatuas.
- Deja de echarles dinero- dice Louis, muerto de risa-. Son los únicos euros que tenemos.
Niall se encoge de hombros, diciendo que, si les da dinero a algunos, debe darles a todos. Pero Louis le coge el brazo y tira de él hacia delante, sin pararse en cada curiosidad que ve.
Zayn camina al final del grupo, silencioso como ayer. No entiendo nada, pero se ve que Sophie es lo suficientemente valiente como para acercarse a hablar con él, ante la atenta mirada de Cris. Yo creía que le gustaba Louis, pero ahora, ¿también Zayn? No entiendo nada.
Seguimos andando durante un buen rato, los chicos escondidos tras las gafas de sol. Niall se acerca a mí, sonriente.
- Hola, Carla- me dice, alegre.
- Hola. ¿Ya te has cansado de dar dinero, o es que Louis te lo impide?
Niall se ríe, y se encoge de hombros. Empezamos a hablar de lo que nos rodea, y de cómo es su vida ahora que tiene que llevar gafas de sol para ir por la calle.
- En casa no lo hago- me dice-. Todo el mundo nos conoce, y nos tratan bien.
- Hablamos mucho con las fans- dice una voz detrás de mí.
Me doy la vuelta, aunque sin dejar de caminar. Casi me caigo cuando veo a Harry. Me quedo mirándolo, y entonces sí me quedo quieta. Tardo en darme cuenta que Inés va a su lado, y que intentan juntarse a nuestra conversación. Louis, Liam, Cris, Liz y María se han alejado un poco, y están comprando algo para beber en un quiosco cercano.
- Habladnos de las fans- les pido a Niall y Harry-. Sois unos de los pocos... cantantes reconocidos que se relacionan tanto con sus seguidores.
- Sí, es genial- corrobora Inés
.

domingo, 11 de marzo de 2012

Twelve. Inés

Paso la noche en vela, pensando en Harry, y en lo tonta que soy en pensar que puede pasar algo con él. Una parte de mí piensa que no puede ser cierto; otra, la que se parece a María, dice que yo soy maravillosa, genial, y que a él le gustaré como soy; pero otra, la pesimista, dice que a Harry le interesará más Carla, aunque a ella le guste Niall, porque las cosas son siempre así.
Pero el futuro no está escrito, como dicen, y nosotros siempre podemos decidir nuestro destino. Buf, parezco... aburrida y pensativa.
Cuando por fin suena el despertador, no llevo ni dos horas durmiendo. Estoy hecha polvo, pero debo vestirme para coger el tren a tiempo. Abro el armario, pensando en qué ponerme. Después de mucho pensar, mirando el tiempo que hace en Barcelona por internet, me pongo unos pantalones cortos con la camiseta nueva que compré el otro día con Carla. Tiene la bandera del Reino Unido dibujada delante, con algunos elementos típicos del país. A los chicos les gustará ver su bandera, ¿verdad?
Me maquillo bastante, intentando quedar muy bien, pero sin ser exagerada. Mi madre sigue durmiendo, así que no quiero despertarla. Anoche hablamos de que mis planes para hoy, aunque sin ser demasiado específica, así que cojo las llaves de casa y el dinero, y las meto en el bolso nuevo. Cierro la puerta de casa sin hacer ruido, y empiezo el paseo hasta la estación.
Mientras camino me como una de las barritas de cereales que he cogido de casa antes de salir. A pesar de lo que pueda parecer, no me quedo con hambre. Anoche cené pasta, y sigo llena.
Llego a la estación, y, mientras compro el billete, recibo una llamada. Es Carla.
- Hola, Carla- contesto-. ¿Dónde estás?
- Esperando al tren, ¿tú?
Es la única que va a la misma estación que yo, por lo que, si me doy prisa, me encontraré con ella para coger el tren juntas. Corro por las escaleras, y la encuentro sentada en el último banco del andén. Me acerco a ella, y nos saludamos con dos besos.
La observo, y veo que lleva su jersey preferido, el gris con la bandera del Reino Unido. Seguro que ha pensado lo mismo que yo. Espero que los chicos de One Direction no nos digan nada. Pero no le doy mucha importancia, y me siento a su lado.
Empezamos a charlar animadamente sobre lo que haremos hoy mientras esperamos el tren. Siempre van como un reloj, llegando exactamente a la hora prevista. Y ahí llega el nuestro.
Subimos juntas y, puesto que es domingo y pronto, encontramos asientos libres. Cuando vuelvo de clase, cada día, hay muchísimos estudiantes que vuelven a sus casas y, por lo tanto, todo colapsado. Hay mucha diferencia.
Me siento junto a la ventana, con Carla enfrente.
- He tenido una pesadilla- me dice, en voz baja-. Soñé que Niall se reía de mí cuando le abracé. Sé que no ha pasado, que él pareció muy simpático y buena persona, pero... Temo que parezca una fan más, aunque me besara ayer. No sé por qué lo hizo.
La miro, anonadada. Ayer le salió todo perfecto con Niall. Ella y el pequeño irlandés hablaron durante toda la tarde, parecían muy buenos amigos. Y luego el beso... No me atrevo a decirle nada al respecto.
- No te rías- prosigue-, mi subconsciente... Pero no son mis temores, yo no me siento así. Estoy feliz- sonríe, y me río de su expresión. Cuando tiene demasiadas cosas en la cabeza que decir, no puede expresarlo todo y balbucea.
Ahora que lo pienso, Cris debe de estar en algún lugar del tren, así como Liz y Sophie. ¿Y María?
- ¿María está en el tren, también?- le pregunto a Carla.
- No. Su padre iba hoy a Barcelona, así que la lleva hasta Plaza Cataluña. Le hace un gran favor- me responde.
Decidimos llamar a las demás, para ver en qué parte del tren están. Carla llama a Sophie, y yo a Cris. Quedamos en la parte trasera del tren, así no hay pérdida.
Al cabo de un rato aparecen Sophie y Liz, cogidas del brazo y riéndose descontroladamente. Carla y yo ponemos cara de sorpresa.
- ¿Qué os ocurre?- les pregunta Carla.
- Había un chico- explica Sophie entre risas-. Se nos ha quedado mirando un rato, de arriba a bajo.
- Después le ha preguntado a Sophie si tenía novio- prosigue Liz, riéndose-. Era perfecto de altura, por una vez...
Sophie le lanza una mirada de reproche. Se pasa la vida buscando a alguien más alto que ella, pero es una misión casi imposible.
- Pero era horrible- dice Sophie-. Y nos miraba... Era muy poco agradable.
Se sientan a nuestro lado. Al poco rato después, aparece Cris por la puerta del vagón. Nos saludamos con dos besos, y empezamos a hablar de los planes de hoy.
Llegamos a la última estación del recorrido del tren, y subimos las escaleras hasta la calle a toda prisa. María nos está esperando al lado de la farola, y, al fijarme mejor cuando nos acercamos, veo que los chicos vienen por detrás, con gafas de sol. No sé si les molesta tanto el sol porque son ingleses o si las llevan para no ser reconocidos.