martes, 13 de marzo de 2012

Fourteen. Sophie

- ¿Por qué mientes?- le hago la pregunta a Zayn, ya que no puedo aguantar más.
Nos hemos separado del resto, aunque Cris no deja de mirarme desde la distancia. Me siento vigilada e incómoda, ya que Zayn no hace nada para demostrar lo contrario.
- No te importa lo que yo piense, lo que pase por mi cabeza- me contesta él, bruscamente. ¿Qué se cree?
- Lo siento. Solo trataba de ayudar, y de veras me gustaría conocerte- le digo, tímidamente. Sus ojos se abren más, mostrando un color oscuro y perfecto, que parece muy profundo y cálido.
- Perdona- me dice, volviendo la vista al suelo. Se queda callado durante mucho rato, y yo no quiero interrumpir su silencio, así que seguimos andando, sin hablar.
Al poco rato, los demás se detienen, esperándonos. Inés, Carla, Harry y Niall siguen hablando de los conciertos y las fans, mientras que Louis, Liz y los demás explican algún chiste. ¿Cómo pueden hacerlo, si cada uno tiene los de su propio país? Extraño, pero supongo que siguen haciendo gracia.
Ya es casi mediodía, y no hemos tenido tiempo para hacer nada, aparte de pasear por las Ramblas. Rápidamente, cambiamos de planes, ya que queremos enseñarles la Sagrada Familia y otras obras de Gaudí, un famoso arquitecto que construyó bastantes edificios en la ciudad catalana.
Decidimos coger un par de taxis para llegar hasta la plaza de la Sagrada Familia, porque no cabemos todos en uno, y estamos bastante cansados para caminar tanta distancia.
Acabo sentada entre Louis y Niall en la parte trasera de uno, donde nos hemos metido apretujados, junto con Liz y Zayn, que ha conseguido ir delante. Los demás van en el otro vehículo, muy apretados, ya que es casi imposible que quepan. Pero no vamos a pagar más taxis, por muy mal que nos miren los conductores. Como nos pare la policía... Nuestras madres nos matan, literalmente, creo.
La Sagrada Familia les encanta. Hace mucho tiempo que yo no voy a verla, desde que salió en las noticias que, por fin, después de más de un siglo de construcción, estaba terminada. Fui con el colegio, a ver el resultado final de la obra de Gaudí. El pobre arquitecto murió atropellado por un tranvía cuando estaba empezando la construcción de esta iglesia, ahora consagrada por el Papa. Pero eso no les importa mucho, como mínimo, no a todos.
Damos una vuelta a la plaza y después entramos dentro. Ya no me acordaba de su interior, y observo mi alrededor igual de asombrada que los chicos de One Direction.
Pasamos el tiempo así, haciendo turismo como otras muchísimas personas extranjeras. Hacia las doce y media, los chicos dicen que tienen hambre, pero nosotras no estamos acostumbradas a comer tan pronto, así que tratamos de alargarlo un poco, andando hasta el paseo marítimo.
Caminamos por ahí, observando la playa y riendo, pasándolo en grande. Decidimos comer allí, mirando la playa.
- Deberíamos pedir una paella- me hace reír como Niall pronuncia la palabra-. Está realmente buena. La he probado varias veces.
¡Es verdad! Niall viene bastante a España. Tiene una casa en Alicante, creo. Seguro que Carla lo sabe, después se lo preguntaré.
A pesar de que nos reímos todos cuando pronuncian “paella”, decidimos pedirla, y, como tardan tanto en el restaurante, nos hacemos fotos mientras esperamos. Ahora sí que hace mucho sol, y calor, así que las gafas de sol quedan geniales. Inés lleva sus Ray-Ban nuevas, y le quedan genial. Louis está tan animado que se quita las suyas, y me las da.
- Pruébatelas- me dice-. A ver cómo te quedan.
Me las pongo, ya que me encantan, y miro a mis amigas. Se ríen de mí, aunque tratan de evitarlo. Seguro que me quedan fatal, yo y las gafas de sol... Como que no. No me veo... normal.
Me siento en frente de Louis, con Carla y Harry uno a cada lado. La tensión permanece en el aire, aunque cada uno está charlando con la persona a su otro lado, en este caso Niall e Inés, respectivamente.
Miro hacia delante, y hablo con Louis durante toda la comida. Un par de asientos a su derecha, Zayn está animado, hablando con Cris sobre la paella que comemos. Ella se lo come con los ojos.
- Me encanta este plato- repite Niall por enésima vez. Nos ha quedado muy claro que le apasiona la paella, y Louis también lo ha dicho un par de veces.
Cuando acabamos, los chicos dan las gracias al dueño del local, que nos viene a recoger la cuenta, pagada, después de mucho insistir, por Louis y Harry a medias. Sigo sin estar de acuerdo.
Paseamos durante un buen rato, y vamos al Puerto Olímpico. Los chicos observan todo con curiosidad, como verdaderos turistas extranjeros.
Una vez entrada la tarde, decidimos que quedan muchas cosas por ver, así que queremos darnos prisa. Mientras lo discutimos, suena un teléfono.
- ¿Sí?- contesta Louis. Se aleja un poco para hablar, y vuelve al cabo de unos minutos, atento a nuestras miradas curiosas.
- Cambio de planes- dice a los chicos, no muy alegre-. Nos marchamos mañana por la tarde, no dentro de tres días, como estaba planeado.
- ¿Continuáis la gira?- pregunta Inés a Harry-. ¿Adónde vais?
- A París- responde él.
¡Qué bonito! Yo también quiero ir a la ciudad de las luces y el amor... Pero con un chico... Sería muy especial.
Los chicos nos dicen lo mal que les sabe tener que irse tan pronto.
- Nos gustaría poder conoceros mejor- dice Niall, mirando a Carla-. Parecéis... muy simpáticas y dignas de conocer- acaba ruborizándose ligeramente.
- Ya... a nosotras también nos gustaría- dice Cris, en voz baja.
Caminamos un poco hacia la playa, de vuelta. Decidimos ir por la arena, y nos sacamos los zapatos para caminar más cómodamente.
- Una idea- dice Louis-. ¿Qué os parece pasaros por el hotel mañana? Tenemos una firma de discos a las diez, pero hacia las once tenemos libre.
Todas asentimos, emocionadas, aunque entonces nos damos cuenta de algo. Es lunes. Y eso quiere decir que hay clase. Mala idea.
Pero no decimos nada a los chicos, esperamos poder resolverlo solas.
- ¿A quién le apetece un chapuzón?- dice Harry, divertido.
- Estás de broma, ¿verdad?- dice Inés. 
Pero Harry no parece estarlo, ya que, repentinamente, la coge en brazos y la lleva hasta la orilla, donde, sin que Inés deje de gritar, la tira al agua.

lunes, 12 de marzo de 2012

Thirteen. Carla

Cuando llegamos a la altura de los chicos, me hace reír que todos lleven unas gafas de sol. Harry, con sus rizos ondeando al aire, me mira, o eso creo yo, ya que no consigo distinguir sus ojos. Al cabo de unos segundos, gira la cabeza y se pone a hablar con Inés.
Niall me sonríe, y se saca las gafas para saludarme. Me sonrojo, pero no me da tiempo a decirle nada, porque unas chicas que pasean por la calle pegan un grito bastante alto.
Niall se vuelve a poner las gafas a toda prisa, pero ha sido una falsa alarma. No los han reconocido, aquella chica simplemente estaba un poco loca. Niall respira aliviado, no quiere tener que correr, aún es muy pronto.
Recuerdo el beso que me dio ayer en la mejilla, y me pongo más nerviosa. Veo que él entiende lo que pienso, veo la intención, pero no hacemos nada y saludo a los demás. Harry me responde educadamente, aunque reticente a mantener una conversación, y Louis me da un abrazo, cosa que me sorprende. Se lo da a todas, y algunas se ruborizan más que otras.
Como ya hemos hablado de todo lo que vamos a hacer, no hay nada que discutir y empezamos a hablar hacia las Ramblas.
- Tenéis que ver las estatuas vivientes- dice Cris, mirando a los chicos.
- ¿Qué son, exactamente?- le pregunta Liam. Cris emprende una explicación exhaustiva sobre la gente que se pone en la calle a hacer de estatua. Hay algunas realmente extrañas.
Caminamos unos minutos hacia las Ramblas, y allí los chicos empiezan a observar fijamente a un hombre disfrazado completamente de dragón. Está lleno de escamas doradas, y completamente quieto, como una verdadera estatua. Siempre me ha parecido fantástico el realismo que le ponen a sus personajes, y el talento que deben de tener para quedarse tan quietos. Es impresionante.
Niall, encantado, se saca algunas monedas del bolsillo, y se acerca al hombre-dragón con la intención de echárselas. En cuanto la moneda toca el fondo del bote metálico, el hombre- dragón se empieza a mover lentamente, dando las gracias sin palabras y abriendo los brazos, con lo que se despliegan las alas doradas. Ahora sí que es impresionante, con todos los reflejos de la luz del sol.
Seguimos caminando un buen rato, con calma, observando cada una de las figuras. Niall está encantado, y va echando monedas a todas las estatuas.
- Deja de echarles dinero- dice Louis, muerto de risa-. Son los únicos euros que tenemos.
Niall se encoge de hombros, diciendo que, si les da dinero a algunos, debe darles a todos. Pero Louis le coge el brazo y tira de él hacia delante, sin pararse en cada curiosidad que ve.
Zayn camina al final del grupo, silencioso como ayer. No entiendo nada, pero se ve que Sophie es lo suficientemente valiente como para acercarse a hablar con él, ante la atenta mirada de Cris. Yo creía que le gustaba Louis, pero ahora, ¿también Zayn? No entiendo nada.
Seguimos andando durante un buen rato, los chicos escondidos tras las gafas de sol. Niall se acerca a mí, sonriente.
- Hola, Carla- me dice, alegre.
- Hola. ¿Ya te has cansado de dar dinero, o es que Louis te lo impide?
Niall se ríe, y se encoge de hombros. Empezamos a hablar de lo que nos rodea, y de cómo es su vida ahora que tiene que llevar gafas de sol para ir por la calle.
- En casa no lo hago- me dice-. Todo el mundo nos conoce, y nos tratan bien.
- Hablamos mucho con las fans- dice una voz detrás de mí.
Me doy la vuelta, aunque sin dejar de caminar. Casi me caigo cuando veo a Harry. Me quedo mirándolo, y entonces sí me quedo quieta. Tardo en darme cuenta que Inés va a su lado, y que intentan juntarse a nuestra conversación. Louis, Liam, Cris, Liz y María se han alejado un poco, y están comprando algo para beber en un quiosco cercano.
- Habladnos de las fans- les pido a Niall y Harry-. Sois unos de los pocos... cantantes reconocidos que se relacionan tanto con sus seguidores.
- Sí, es genial- corrobora Inés
.

domingo, 11 de marzo de 2012

Twelve. Inés

Paso la noche en vela, pensando en Harry, y en lo tonta que soy en pensar que puede pasar algo con él. Una parte de mí piensa que no puede ser cierto; otra, la que se parece a María, dice que yo soy maravillosa, genial, y que a él le gustaré como soy; pero otra, la pesimista, dice que a Harry le interesará más Carla, aunque a ella le guste Niall, porque las cosas son siempre así.
Pero el futuro no está escrito, como dicen, y nosotros siempre podemos decidir nuestro destino. Buf, parezco... aburrida y pensativa.
Cuando por fin suena el despertador, no llevo ni dos horas durmiendo. Estoy hecha polvo, pero debo vestirme para coger el tren a tiempo. Abro el armario, pensando en qué ponerme. Después de mucho pensar, mirando el tiempo que hace en Barcelona por internet, me pongo unos pantalones cortos con la camiseta nueva que compré el otro día con Carla. Tiene la bandera del Reino Unido dibujada delante, con algunos elementos típicos del país. A los chicos les gustará ver su bandera, ¿verdad?
Me maquillo bastante, intentando quedar muy bien, pero sin ser exagerada. Mi madre sigue durmiendo, así que no quiero despertarla. Anoche hablamos de que mis planes para hoy, aunque sin ser demasiado específica, así que cojo las llaves de casa y el dinero, y las meto en el bolso nuevo. Cierro la puerta de casa sin hacer ruido, y empiezo el paseo hasta la estación.
Mientras camino me como una de las barritas de cereales que he cogido de casa antes de salir. A pesar de lo que pueda parecer, no me quedo con hambre. Anoche cené pasta, y sigo llena.
Llego a la estación, y, mientras compro el billete, recibo una llamada. Es Carla.
- Hola, Carla- contesto-. ¿Dónde estás?
- Esperando al tren, ¿tú?
Es la única que va a la misma estación que yo, por lo que, si me doy prisa, me encontraré con ella para coger el tren juntas. Corro por las escaleras, y la encuentro sentada en el último banco del andén. Me acerco a ella, y nos saludamos con dos besos.
La observo, y veo que lleva su jersey preferido, el gris con la bandera del Reino Unido. Seguro que ha pensado lo mismo que yo. Espero que los chicos de One Direction no nos digan nada. Pero no le doy mucha importancia, y me siento a su lado.
Empezamos a charlar animadamente sobre lo que haremos hoy mientras esperamos el tren. Siempre van como un reloj, llegando exactamente a la hora prevista. Y ahí llega el nuestro.
Subimos juntas y, puesto que es domingo y pronto, encontramos asientos libres. Cuando vuelvo de clase, cada día, hay muchísimos estudiantes que vuelven a sus casas y, por lo tanto, todo colapsado. Hay mucha diferencia.
Me siento junto a la ventana, con Carla enfrente.
- He tenido una pesadilla- me dice, en voz baja-. Soñé que Niall se reía de mí cuando le abracé. Sé que no ha pasado, que él pareció muy simpático y buena persona, pero... Temo que parezca una fan más, aunque me besara ayer. No sé por qué lo hizo.
La miro, anonadada. Ayer le salió todo perfecto con Niall. Ella y el pequeño irlandés hablaron durante toda la tarde, parecían muy buenos amigos. Y luego el beso... No me atrevo a decirle nada al respecto.
- No te rías- prosigue-, mi subconsciente... Pero no son mis temores, yo no me siento así. Estoy feliz- sonríe, y me río de su expresión. Cuando tiene demasiadas cosas en la cabeza que decir, no puede expresarlo todo y balbucea.
Ahora que lo pienso, Cris debe de estar en algún lugar del tren, así como Liz y Sophie. ¿Y María?
- ¿María está en el tren, también?- le pregunto a Carla.
- No. Su padre iba hoy a Barcelona, así que la lleva hasta Plaza Cataluña. Le hace un gran favor- me responde.
Decidimos llamar a las demás, para ver en qué parte del tren están. Carla llama a Sophie, y yo a Cris. Quedamos en la parte trasera del tren, así no hay pérdida.
Al cabo de un rato aparecen Sophie y Liz, cogidas del brazo y riéndose descontroladamente. Carla y yo ponemos cara de sorpresa.
- ¿Qué os ocurre?- les pregunta Carla.
- Había un chico- explica Sophie entre risas-. Se nos ha quedado mirando un rato, de arriba a bajo.
- Después le ha preguntado a Sophie si tenía novio- prosigue Liz, riéndose-. Era perfecto de altura, por una vez...
Sophie le lanza una mirada de reproche. Se pasa la vida buscando a alguien más alto que ella, pero es una misión casi imposible.
- Pero era horrible- dice Sophie-. Y nos miraba... Era muy poco agradable.
Se sientan a nuestro lado. Al poco rato después, aparece Cris por la puerta del vagón. Nos saludamos con dos besos, y empezamos a hablar de los planes de hoy.
Llegamos a la última estación del recorrido del tren, y subimos las escaleras hasta la calle a toda prisa. María nos está esperando al lado de la farola, y, al fijarme mejor cuando nos acercamos, veo que los chicos vienen por detrás, con gafas de sol. No sé si les molesta tanto el sol porque son ingleses o si las llevan para no ser reconocidos.

Eleven. Cris

A María le suena el teléfono, anunciando que tiene un nuevo mensaje. Todas nos acercamos, curiosas, queriendo saber quién es. Ella se lo mira un buen rato antes de enseñarlo.
María, me ha encantado pasar el día con vosotras. Nos vemos mañana, espero pasarlo aún mejor. Hacía mucho que no pasaba un rato tan estupendo con alguna chica. Liam

- ¡Qué mono!- digo. Todas me miran. Me sonrojo, y veo a María sonreír. Justo ha sonado el teléfono cuando hablábamos de Liam. A María le hace más ilusión de lo que demuestra, seguro. La conozco. Y lo prueba.
- Es... romántico- confiesa lo que piensa. Veo la cara de incredulidad de Liz al oír las palabras de María. No parece ella, es cierto.
Nos damos cuenta de lo tarde que es cuando llegan los padres de Sophie. Le agradecemos la hospitalidad, y cada una llama a sus padres para que la vengan a buscar.
Yo me voy con María, así que espero sonsacarle algo en el trayecto, aunque sin que se entere mi madre. No quiero que me interrogue.
Primero se marchan Inés y Carla que, como viven ambas bastante cerca, se van con la madre de Carla, que viene de hacer la compra. Nos despedimos de ellas y esperamos dentro.
Poco rato después, mientras vemos alguna película de domingo en televisión, llama mi madre al timbre.
- Nos vemos mañana, Sophie, Liz- me despido. María hace lo mismo, y nos vamos.
Salimos de casa de Sophie, y subimos al coche de mi madre.
- ¿Qué tal el día? ¿Qué habéis hecho?- nos pregunta.
Ambas respondemos brevemente, diciendo que “cosas nuestras” y pidiéndole permiso para quedar mañana. Después de mucho hablarlo, hemos decidido quedar en el tren hacia Barcelona. Hemos quedado con los chicos en Plaza Cataluña, a las diez. Así que debemos levantarnos pronto, dependiendo de dónde vivamos, para llegar a la hora. Me despertaré hacia las ocho y media, más o menos, porque si no, no llegaré a tiempo.
Contesto a las preguntas de mi madre evitando una respuesta clara, pero ella es muy insistente. Así que paso y me pongo a hablar con María, en susurros. Después de mucho insistir, ella me confiesa que sí le ha gustado el mensaje de Liam.
- Me ha encantado- dice-. Qué detalle por su parte...
Sonríe. La miro, encantada. Nunca nos ha dicho que le gustara un chico, nunca hasta que llegaron One Direction. Últimamente, ha estado entre Liam y Louis, no decidiendo si le gusta más alguien romántico, sincero y más tranquilo (más o menos lo opuesto a ella) o alguien más divertido, tan loco como ella misma. Pero, ya que ha logrado la atención de Liam al poco tiempo, está eufórica. Me alegro mucho por ella, veo que es feliz. Así que respeto sus pensamientos y también me quedo en silencio, dejándola pensar.
Llegamos pronto a su casa. Sus padres no han podido ir a buscarla, así que mi madre se ha ofrecido. No le importa mucho, si es ayudar... Me despido de ella con dos besos, y quedamos mañana en Plaza Cataluña con todos los demás.
Ella da las gracias a mi madre por traerla y nos dice adiós con la mano. Entra en su casa, y yo me cambio al asiento de delante, ya que me había sentado detrás para hablar con María.
Cuando llego a mi casa, me voy a mi cuarto, donde me tumbo en la cama a pensar. Queda mucho rato para cenar, pero no tengo planeado hacer nada. Saco el teléfono del bolso, le enchufo los auriculares y pongo la música de One Direction. Cuando estoy allí tumbada, tranquila, perdida en mis pensamientos, algo tiene que interrumpirme. Mi madre.
- Cris, ordena la habitación antes de cenar. Esta mañana la has dejado un poco... desastrosa- dice, mirándome fijamente.
Asiento a regañadientes, y desenchufo los auriculares para poder recoger mientras escucho a One Direction. Mi madre pone los ojos en blanco y se marcha, cerrando la puerta tras de sí.
Poco después oigo a mi hermano que llega a casa. Tenía un partido de fútbol con el equipo del colegio. La madre de algún amigo lo habrá traído.
Cuando por fin acabo de ordenar, cantando a plena voz las canciones de mi grupo favorito. Entonces me quedo quieta en el centro de la habitación. “Stand up” sigue su curso, aunque yo me haya quedado quieta. Una idea inunda mi cabeza, emocionándome al darme cuenta de la realidad de la situación.
- ¡Los he conocido por fin!- grito al vacío de mi cuarto.

sábado, 10 de marzo de 2012

Ten. María

Estamos en el salón, hablando de qué haremos mañana. Miro a Inés, que observa a Harry con adoración. Es un poco demasiado obvio, pero él parece disfrutar, correspondiendo a su mirada con una sonrisa adorable. Espero que no sea el tipo de chico que juega con las personas.
Me paso un buen rato hablando con Louis y Liam. Louis es muy simpático y divertido, pero Liam parece sensato y muy agradable. Igual que en mis sueños. Es perfecto, y guapísimo. Le sonrío, atrevida, y él corresponde, aunque un poco más tímido.
El tiempo pasa deprisa cuando lo pasamos bien. Al cabo de un rato, los chicos dicen que tienen que irse. Se disculpan, y dicen que se lo han pasado genial, que esperan repetirlo.
Todas nos levantamos, para acompañarlos a la puerta. La situación es un poco extraña. Carla sigue sin mirar a Harry, no sé por qué. Éste, en cambio, la ha estado mirando bastante rato, pero ahora parece haberse centrado en Inés, que lo mira maravillada. A pesar de todo, Carla parece encantada con la atención de Niall, que no deja de mostrarse amable y simpático.
Zayn ha dejado de mostrarse tan arisco como al principio, pero sigue bastante callado. Evita pasar al lado de Sophie, mirándola de reojo al caminar, o eso me parece a mí. ¿Qué habrá pasado? Están todos muy raros, y tampoco no hemos hablado tanto, ¿verdad?
Cruzamos el jardín hasta la puerta, donde nos despedimos de los chicos. Louis se atreve a darnos dos besos a cada una, al estilo español. Me hace mucha gracia, y me río.
- A ti te hace gracia esto- dice, divertido-, pero vuestro acento también lo es.
Ya. Yo no puedo reírme de él haciendo mis costumbres, y él tampoco de mi acento hablando su idioma.
- Estamos en paz- le digo. Me ha caído muy simpático. Puede ser un verdadero amigo, parece igual de alocado y genial que yo, ideal para pasar tiempo con él. Pero de lo que sí me he dado cuenta es de lo guapo que está Liam desde tan cerca. Hoy lleva el cabello liso, y le queda realmente genial. No sé cómo no me fijé anoche.
Niall se acerca a Carla, despacio, y, sacando valentía de alguna parte, le da un beso en la mejilla, mientras le susurra algo al oído. Carla enrojece rápidamente, pero le sonríe, encantada. Harry, que los mira desde la distancia, ha pasado a un segundo plano, ya que parece alegre hablando con Inés.
Una vez me he despedido de Louis, Niall y Harry, veo a Zayn que se acerca a nosotras. Nos mira.
- Siento mi actitud- dice, muy flojito-. No me he portado muy bien. Espero veros mañana- termina-. Seguro que lo pasamos genial.
Asiente en dirección a Sophie, como si ella supiera algo que los demás no sabemos. Cris le mira sonriente, como si no le importara su actitud. Sigue siendo Zayn, y es especial. ¿Le gusta? No lo sé, nunca nos dice nada.
Le decimos adiós a Zayn, y ya solo queda Liam. Se acerca a mí, y, en susurros, me pide mi número de móvil. Su voz lo hace muy bonito, aunque sea una simple frase.
Me sorprendo un poco, pero trato de que no se me note. Se lo doy, claro está, ante la mirada atenta de mis amigas. Después me interrogarán al respecto, aunque yo a ellas también. A cada una. Hay que dejarlo todo claro.
Cuando vemos a Louis y Harry subirse al coche, mientras los demás se alejan en busca del otro, pensamos que es hora de volver dentro.
- Qué suerte tenemos- dice Carla, en voz no muy alta, expresando lo que todas sentimos mirando a los chicos del grupo.
- ¡Y mañana volvemos a verlos!- dice Cris, emocionada.
Todas sonreímos y volvemos dentro. Mientras recogemos un poco todo, Kate vuelve a la casa. Todas nos asustamos cuando la vemos entrar de repente. Tiene llaves, pero nos ha sorprendido.
- ¿Qué habéis hecho? He visto dos coches alejándose de aquí- nos dice.
- Unos amigos- responde Sophie.
- Pero eran coches alquilados- continúa Kate. No se rinde, quiere saber qué ha ocurrido. Pero nosotras podemos ser incluso más tozudas.
Kate sube al piso de arriba, después de rendirse, para cambiarse antes de que lleguen sus padres. Nosotras nos sentamos a hablar. Cada una tiene que contar lo suyo. Lo que piensa.
- Definitivamente, Harry es genial- dice Inés. Está cada vez más colada por él, se ve a kilómetros de distancia. Y, aunque haya sido Carla la que ha experimentado la descarga eléctrica con él, Harry no ha dejado de prestarle atención a Inés. Y ella está eufórica.
- Pero habla muy rápido- dice Cris. Inés corrobora, pero dice que no es un problema. Que cada vez será más fácil.
Eso me hace reír, porque quiere decir que se está imaginando un futuro. No muy lejano, espero. Inés me da un golpe en el brazo y se ríe, viendo que he entendido lo que piensa.
Carla no dice nada acerca de Harry. Como si no hubiera hablado con él. Ella está muy feliz con Niall. Después de la vergüenza que ha pasado, le ha encantado que Niall no se riera ni le tomara el pueblo. Parece un chico sincero, muy agradable. Y entiende a la gente. Y le ha besado la mejilla. Carla sigue en una nube.
Sophie está pensativa. Nunca ha sido muy habladora, pero ahora está completamente callada.
- Sophie- le digo-, ¿te has vuelto muda?
- No, claro que no- me responde, saliendo de sus ensoñaciones-. Solamente pensaba. Han pasado muchas cosas.
Liz asiente, y me pregunta qué tal con Liam. Trata de hacerlo irónico, pero, por una vez, no me río. Sigo pensando en él. Tampoco he hablado tanto, me digo, la mayoría de rato lo he pasado con Louis. Liam no decía nada, aunque estuviera delante.
Pienso en que tiene mi número de móvil. ¿Para qué lo quiere? ¿Me llamará? Después de todo, ha sido el más lanzado, aunque Louis llevaba hablando todo el rato sin descanso ni timidez. No sabe qué significa ser tímido, aunque quizás yo tampoco.
Cuando me encojo de hombros y digo que no es para tanto, que solo me ha pedido el teléfono, éste suena. Un mensaje nuevo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Nine. Sophie

Miro a Liz, y veo que pone la misma cara de sorpresa que yo. Ambas nos miramos atónitas, y observamos como Carla corre hacia Niall. Éste pone cara de sorprendido total, y creo que se queda más atónito que nosotras. Pienso en que Carla se arrepentirá de esto, pero luego.
Niall no puede hacer nada que coger a mi amiga para no perder el equilibrio él también. Liam, a su lado, mira la situación escéptico. No puede llegar a creerse lo que está viendo. Han hablado mucho con Louis, y yo creo que han llegado a la conclusión de que somos personas normales, no fans irracionales que hacen exactamente lo que Carla ha hecho ahora mismo. Nos acaba de destruir las posibilidades de hacernos amigas de One Direction.
Pero Niall no parece pensar lo mismo que yo. Sonríe, y a cogido a Carla de forma que parece que la esté abrazando. ¡Qué mono es! Por eso a Carla le encanta. Pero lo que ha pasado antes con Harry... Ella tiene un lío en la cabeza, aunque ahora que ha conocido a Niall, todas las dudas parecen haberse disipado por completo.
Niall le da unas palmaditas en la espalda a Carla, calmándola un poco, y Liz y yo sonreímos. Quedan muy bien. Se complementan perfectamente el uno con el otro.
Al cabo de unos instantes se separan. Carla tiene la cara completamente roja por la vergüenza. Ya la veo arrepentirse de su acción. Pero Niall continúa sonriendo. Le dice algo a mi amiga y ambos se dirigen hacia nosotras, mientras Liam, Zayn y Louis se reúnen unos metros más lejos.
- Me llamo Niall- dice al llegar a nosotras-. Pero eso creo que ya lo sabéis.
- Yo soy Sophie- le digo-, y ella Liz.
Liz sonríe al oír su nombre. Louis llega, acompañado de Liam y Zayn, y nos presenta a todos. Zayn no muestra ningún signo de reconocimiento, más bien desdén y aburrimiento. No me parece bien, nosotras no hemos hecho nada.
Veo cómo Liz mira a Liam, encantada, cuando él empieza a hablar. Es cierto, su acento es muy bonito. Especial.
Entramos en la casa, y María, Inés y Cris, seguidas de Harry, vienen a recibirnos. Los chicos saludan amablemente, algunos más ariscos que otros.
Las pizzas ya han salido, así que nos sentamos todos a la mesa. Como anfitriona que soy, las corto y las pongo en la mesa. Todos empiezan a comer muy rápido, muertos de hambre. Parece que estos chicos no coman nunca.
Comemos primero en silencio, pero después Harry empieza a hablar sobre la visita guiada que vamos a hacerles mañana, y empezamos a discutir los mejores lugares para ir.
Una vez hemos acabado, empiezo a recoger la mesa, y digo a los demás que no se molesten. Pasan de nuevo al salón y se sientan. Liam saca su teléfono del bolsillo, y, en Internet, buscan lugares en Barcelona.
Voy a la cocina, y dejo los platos en el fregadero para después poner el lavaplatos. Entonces oigo unos pasos detrás de mí. Me doy la vuelta rápidamente, y veo a la última persona que imaginaba ver. Zayn.
- ¿Necesitas ayuda?- me pregunta.
Me sorprendo, y le doy las gracias, sin atreverme a decirle sí o no. Ambos recogemos la mesa y la cocina en completo silencio. No hablamos en todo el rato, y yo no quiero decir nada. Trabajar en silencio es bonito, parece tranquilizar el humor de Zayn. No oso preguntar nada en mucho rato, pero una vez hemos terminado, no puedo resistirme. Es que soy muy cotilla.
- ¿Hay alguna razón por la que te desagrade quedar con fans como nosotras?- no sé si la pregunta está bien planteada, porque no quiero ser grosera, pero no puedo evitar decir eso.
Él se me queda mirando durante varios instantes, y soy consciente de lo guapo que es cara a cara. Más que en los vídeos o de cómo me lo pareció anoche en el camerino. Sus ojos son muy oscuros y muy profundos. Parece posible sumergirse en ellos. Me ve mirándolo fijamente, y me ruborizo ante su mirada.
- Realmente, no mucho- cuando responde, me siento culpable por hacer que se confiese-. No me parece correcto. No todas las fans tienen la oportunidad de conocernos, y ya sé que nuestra fama ha subido- me pareció tan poco modesto que me desencanté por completo. Pero, por lo buena persona que trato de ser, intento entender cómo piensa-, pero no es justo para todos.
Trato de que mi cara no muestre la sorpresa que siento por dentro. Cuando venía caminando, parecía pensativo, como si algo le preocupase. Pero ahora solo parecía otro famoso superficial, no alguien de quien una se haría amiga.
Pero algo en sus ojos al hablar me dijo que no me decía la verdad, como mínimo no totalmente. Estoy a punto de preguntarle por qué no es sincero conmigo, cuando Cris entra en la cocina, interrumpiendo el momento.
- Os vengo a echar una mano- dice, con mirada de haber interrumpido algo.
Ya hemos acabado, así que guardamos el último plato y nos vamos. Mientras caminamos hacia el salón, yo detrás de Zayn, le miro, pensando en qué puede esconder. Pero no tengo ningún derecho a preguntar ni cotillear. A pesar de todo, no conozco a Zayn, así que no puedo reclamarle nada.

jueves, 1 de marzo de 2012

Eight. Liz

No lo veo venir. Voy demasiado concentrada en mis pensamientos, y no me doy cuenta de que hay alguien delante de mí, en medio del recibidor. Ni tan solo oigo su voz hablando por teléfono. Así que, sin querer, me golpea en el hombro. No lo suficientemente fuerte como para hacerme caer, pero sí para que pierda el equilibrio ligeramente. ¿Por qué soy tan patosa? Louis me coge con su mano libre, evitando mi caída. Sus dedos cálidos se cierran alrededor de mi muñeca, y, mientras observo sus ojos de cerca, oigo cómo le dice a Niall que le llamará luego. Nos quedamos cara a cara, y me pongo nerviosa. Yo no trato de alcanzar algo con el primer chico que me gusta que pasa por delante. Ni siquiera le conozco, aunque lo sepa casi todo sobre él. Pero es cierto que me hace sentir diferente.
Mi respiración se acelera, y entonces Louis se aparta. Una vez rota la magia del momento, veo a Sophie que se asoma por la cocina y a Carla saliendo del baño. Ambas se me quedan mirando, sonríen entre ellas. Balbuceando, me disculpo con Louis.
- Lo siento, de verdad. No te he visto- nerviosa, tartamudeo y evito todo contacto visual-. Soy muy patosa.
- No, tranquila- adoro su acento-. Yo tampoco te he visto, no es tu culpa. Perdona.
Sin saber qué más decirle me doy la vuelta y regreso al salón, donde me encuentro a Inés y María charlando con Harry, sin vergüenza alguna. Éste ha olvidado su incomodidad inicial y les habla de conciertos y música. Carla viene detrás de mí, y llama mi atención para hablar conmigo un momento.
En susurros, para que nadie lo oiga, me cuenta lo que ha pasado con Harry. Veo lo nerviosa que se ha puesto, y me extraña. Yo siempre había pensado que en cuanto conociera a alguien de One Direction se lanzaría a sus brazos, preferiblemente los de Niall. Pero no había sido así. Había aparecido una Carla muy tímida, desconocida para mí.
También me dice lo de hacer de guías turísticos para los chicos. Eso me emociona, pero también me pone nerviosa. Volvemos al salón y nos sentamos al lado de las chicas.
Carla mira al suelo, sin levantar la vista hacia Harry ni un solo instante, pero él sí la mira a ella. Mucho. Inés intenta llamar la atención del chico, y los consigue. Por un momento, ambos parecen estar solos en la habitación, e Inés es completamente feliz. Eso me hace sonreír.
- Chicas- dice Sophie, volviendo de la cocina con Cris-. Solo hay pizza, pero servirá. Ya se están haciendo.
Ella lo dice mirándonos a nosotras, pero en inglés. Louis, que ha entrado a la estancia detrás nuestro, asiente. Harry también, y nosotras nos encogemos de hombros. A mí me da bastante igual, lo importante es que ellos comen con nosotras. Qué pena que no estén los demás. Pero entonces Louis dice una cosa que hace que a Carla le cambie el humor por completo.
- He hablado con Niall- nos dice-. Ha convencido a Liam para venir a conoceros, pero Zayn estaba un poco reticente. Pero claro- prosigue-, no quiere quedarse solo, así que...
Eso quiere decir que van a venir los demás. No sé si vamos a poder con el mal humor de Zayn. Si nos detesta, nos detesta, y todos lo pasaremos mal. Pero Carla por fin va a conocer a Niall, María verá a Liam en directo, y yo podré escuchar su maravilloso acento. Me encanta. Es... No sé.
Mientras esperamos que los otros vengan, sin perderse, Cris, Inés y yo ponemos la mesa. Sophie va a vigilar las pizzas, para que no se quemen, mientras María y Carla se encargan de entretener a los invitados. Es injusto, todas queremos hablar con ellos, aunque Sophie y yo somos las únicas que aun no hemos podido hablar con ellos.
Hay demasiados platos por poner, e intentamos reorganizar la mesa para que quepamos todos.
De repente, un teléfono suena. Todas pegamos un salto, distraídas de nuestros pensamientos. Sophie lo coge, la oímos hablar en la cocina.
Resultan ser sus padres. Ella viene a consultar qué hacer, y decidimos decirles que hemos venido todas a comer y que Kate está aquí también. Cuando Sophie cuelga, dice que sus padres llegarán sobre las cuatro y media, por lo que aun nos queda, aunque no sea tanto tiempo.
Las pizzas están a punto de salir del horno cuando el teléfono de Louis suena de nuevo. Vuelve a ser Niall, esta vez diciendo que se han perdido y que necesitan indicaciones. Como Louis tampoco sabe guiarles, ya que ha venido con el GPS de su coche, decide salir a la calle con Sophie, Carla y yo para ver si les vemos.
Dejamos a María al cargo de la comida con Cris, ya que Inés sigue de cháchara con Harry.
Salimos fuera, y nos acercamos a la rotonda. No se han perdido, o no tanto, porque se ve que han bajado del coche y vienen por la calle de enfrente. Niall y Liam van mirando alrededor, a ver si ven el número o nombre de la calle, pero Zayn parece meditabundo, mirando el suelo como si fuera lo más interesante del mundo.
Sophie y yo les miramos mientras se acercan. Louis grita su nombre, y ellos consiguen vernos, por fin. Y Carla... Carla ha hecho algo que siempre había pensado que haría, pero que no me imaginaba presenciando. Una cosa que no había hecho con Harry.
Se ha lanzado corriendo a los brazos de Niall.