domingo, 11 de marzo de 2012

Eleven. Cris

A María le suena el teléfono, anunciando que tiene un nuevo mensaje. Todas nos acercamos, curiosas, queriendo saber quién es. Ella se lo mira un buen rato antes de enseñarlo.
María, me ha encantado pasar el día con vosotras. Nos vemos mañana, espero pasarlo aún mejor. Hacía mucho que no pasaba un rato tan estupendo con alguna chica. Liam

- ¡Qué mono!- digo. Todas me miran. Me sonrojo, y veo a María sonreír. Justo ha sonado el teléfono cuando hablábamos de Liam. A María le hace más ilusión de lo que demuestra, seguro. La conozco. Y lo prueba.
- Es... romántico- confiesa lo que piensa. Veo la cara de incredulidad de Liz al oír las palabras de María. No parece ella, es cierto.
Nos damos cuenta de lo tarde que es cuando llegan los padres de Sophie. Le agradecemos la hospitalidad, y cada una llama a sus padres para que la vengan a buscar.
Yo me voy con María, así que espero sonsacarle algo en el trayecto, aunque sin que se entere mi madre. No quiero que me interrogue.
Primero se marchan Inés y Carla que, como viven ambas bastante cerca, se van con la madre de Carla, que viene de hacer la compra. Nos despedimos de ellas y esperamos dentro.
Poco rato después, mientras vemos alguna película de domingo en televisión, llama mi madre al timbre.
- Nos vemos mañana, Sophie, Liz- me despido. María hace lo mismo, y nos vamos.
Salimos de casa de Sophie, y subimos al coche de mi madre.
- ¿Qué tal el día? ¿Qué habéis hecho?- nos pregunta.
Ambas respondemos brevemente, diciendo que “cosas nuestras” y pidiéndole permiso para quedar mañana. Después de mucho hablarlo, hemos decidido quedar en el tren hacia Barcelona. Hemos quedado con los chicos en Plaza Cataluña, a las diez. Así que debemos levantarnos pronto, dependiendo de dónde vivamos, para llegar a la hora. Me despertaré hacia las ocho y media, más o menos, porque si no, no llegaré a tiempo.
Contesto a las preguntas de mi madre evitando una respuesta clara, pero ella es muy insistente. Así que paso y me pongo a hablar con María, en susurros. Después de mucho insistir, ella me confiesa que sí le ha gustado el mensaje de Liam.
- Me ha encantado- dice-. Qué detalle por su parte...
Sonríe. La miro, encantada. Nunca nos ha dicho que le gustara un chico, nunca hasta que llegaron One Direction. Últimamente, ha estado entre Liam y Louis, no decidiendo si le gusta más alguien romántico, sincero y más tranquilo (más o menos lo opuesto a ella) o alguien más divertido, tan loco como ella misma. Pero, ya que ha logrado la atención de Liam al poco tiempo, está eufórica. Me alegro mucho por ella, veo que es feliz. Así que respeto sus pensamientos y también me quedo en silencio, dejándola pensar.
Llegamos pronto a su casa. Sus padres no han podido ir a buscarla, así que mi madre se ha ofrecido. No le importa mucho, si es ayudar... Me despido de ella con dos besos, y quedamos mañana en Plaza Cataluña con todos los demás.
Ella da las gracias a mi madre por traerla y nos dice adiós con la mano. Entra en su casa, y yo me cambio al asiento de delante, ya que me había sentado detrás para hablar con María.
Cuando llego a mi casa, me voy a mi cuarto, donde me tumbo en la cama a pensar. Queda mucho rato para cenar, pero no tengo planeado hacer nada. Saco el teléfono del bolso, le enchufo los auriculares y pongo la música de One Direction. Cuando estoy allí tumbada, tranquila, perdida en mis pensamientos, algo tiene que interrumpirme. Mi madre.
- Cris, ordena la habitación antes de cenar. Esta mañana la has dejado un poco... desastrosa- dice, mirándome fijamente.
Asiento a regañadientes, y desenchufo los auriculares para poder recoger mientras escucho a One Direction. Mi madre pone los ojos en blanco y se marcha, cerrando la puerta tras de sí.
Poco después oigo a mi hermano que llega a casa. Tenía un partido de fútbol con el equipo del colegio. La madre de algún amigo lo habrá traído.
Cuando por fin acabo de ordenar, cantando a plena voz las canciones de mi grupo favorito. Entonces me quedo quieta en el centro de la habitación. “Stand up” sigue su curso, aunque yo me haya quedado quieta. Una idea inunda mi cabeza, emocionándome al darme cuenta de la realidad de la situación.
- ¡Los he conocido por fin!- grito al vacío de mi cuarto.

sábado, 10 de marzo de 2012

Ten. María

Estamos en el salón, hablando de qué haremos mañana. Miro a Inés, que observa a Harry con adoración. Es un poco demasiado obvio, pero él parece disfrutar, correspondiendo a su mirada con una sonrisa adorable. Espero que no sea el tipo de chico que juega con las personas.
Me paso un buen rato hablando con Louis y Liam. Louis es muy simpático y divertido, pero Liam parece sensato y muy agradable. Igual que en mis sueños. Es perfecto, y guapísimo. Le sonrío, atrevida, y él corresponde, aunque un poco más tímido.
El tiempo pasa deprisa cuando lo pasamos bien. Al cabo de un rato, los chicos dicen que tienen que irse. Se disculpan, y dicen que se lo han pasado genial, que esperan repetirlo.
Todas nos levantamos, para acompañarlos a la puerta. La situación es un poco extraña. Carla sigue sin mirar a Harry, no sé por qué. Éste, en cambio, la ha estado mirando bastante rato, pero ahora parece haberse centrado en Inés, que lo mira maravillada. A pesar de todo, Carla parece encantada con la atención de Niall, que no deja de mostrarse amable y simpático.
Zayn ha dejado de mostrarse tan arisco como al principio, pero sigue bastante callado. Evita pasar al lado de Sophie, mirándola de reojo al caminar, o eso me parece a mí. ¿Qué habrá pasado? Están todos muy raros, y tampoco no hemos hablado tanto, ¿verdad?
Cruzamos el jardín hasta la puerta, donde nos despedimos de los chicos. Louis se atreve a darnos dos besos a cada una, al estilo español. Me hace mucha gracia, y me río.
- A ti te hace gracia esto- dice, divertido-, pero vuestro acento también lo es.
Ya. Yo no puedo reírme de él haciendo mis costumbres, y él tampoco de mi acento hablando su idioma.
- Estamos en paz- le digo. Me ha caído muy simpático. Puede ser un verdadero amigo, parece igual de alocado y genial que yo, ideal para pasar tiempo con él. Pero de lo que sí me he dado cuenta es de lo guapo que está Liam desde tan cerca. Hoy lleva el cabello liso, y le queda realmente genial. No sé cómo no me fijé anoche.
Niall se acerca a Carla, despacio, y, sacando valentía de alguna parte, le da un beso en la mejilla, mientras le susurra algo al oído. Carla enrojece rápidamente, pero le sonríe, encantada. Harry, que los mira desde la distancia, ha pasado a un segundo plano, ya que parece alegre hablando con Inés.
Una vez me he despedido de Louis, Niall y Harry, veo a Zayn que se acerca a nosotras. Nos mira.
- Siento mi actitud- dice, muy flojito-. No me he portado muy bien. Espero veros mañana- termina-. Seguro que lo pasamos genial.
Asiente en dirección a Sophie, como si ella supiera algo que los demás no sabemos. Cris le mira sonriente, como si no le importara su actitud. Sigue siendo Zayn, y es especial. ¿Le gusta? No lo sé, nunca nos dice nada.
Le decimos adiós a Zayn, y ya solo queda Liam. Se acerca a mí, y, en susurros, me pide mi número de móvil. Su voz lo hace muy bonito, aunque sea una simple frase.
Me sorprendo un poco, pero trato de que no se me note. Se lo doy, claro está, ante la mirada atenta de mis amigas. Después me interrogarán al respecto, aunque yo a ellas también. A cada una. Hay que dejarlo todo claro.
Cuando vemos a Louis y Harry subirse al coche, mientras los demás se alejan en busca del otro, pensamos que es hora de volver dentro.
- Qué suerte tenemos- dice Carla, en voz no muy alta, expresando lo que todas sentimos mirando a los chicos del grupo.
- ¡Y mañana volvemos a verlos!- dice Cris, emocionada.
Todas sonreímos y volvemos dentro. Mientras recogemos un poco todo, Kate vuelve a la casa. Todas nos asustamos cuando la vemos entrar de repente. Tiene llaves, pero nos ha sorprendido.
- ¿Qué habéis hecho? He visto dos coches alejándose de aquí- nos dice.
- Unos amigos- responde Sophie.
- Pero eran coches alquilados- continúa Kate. No se rinde, quiere saber qué ha ocurrido. Pero nosotras podemos ser incluso más tozudas.
Kate sube al piso de arriba, después de rendirse, para cambiarse antes de que lleguen sus padres. Nosotras nos sentamos a hablar. Cada una tiene que contar lo suyo. Lo que piensa.
- Definitivamente, Harry es genial- dice Inés. Está cada vez más colada por él, se ve a kilómetros de distancia. Y, aunque haya sido Carla la que ha experimentado la descarga eléctrica con él, Harry no ha dejado de prestarle atención a Inés. Y ella está eufórica.
- Pero habla muy rápido- dice Cris. Inés corrobora, pero dice que no es un problema. Que cada vez será más fácil.
Eso me hace reír, porque quiere decir que se está imaginando un futuro. No muy lejano, espero. Inés me da un golpe en el brazo y se ríe, viendo que he entendido lo que piensa.
Carla no dice nada acerca de Harry. Como si no hubiera hablado con él. Ella está muy feliz con Niall. Después de la vergüenza que ha pasado, le ha encantado que Niall no se riera ni le tomara el pueblo. Parece un chico sincero, muy agradable. Y entiende a la gente. Y le ha besado la mejilla. Carla sigue en una nube.
Sophie está pensativa. Nunca ha sido muy habladora, pero ahora está completamente callada.
- Sophie- le digo-, ¿te has vuelto muda?
- No, claro que no- me responde, saliendo de sus ensoñaciones-. Solamente pensaba. Han pasado muchas cosas.
Liz asiente, y me pregunta qué tal con Liam. Trata de hacerlo irónico, pero, por una vez, no me río. Sigo pensando en él. Tampoco he hablado tanto, me digo, la mayoría de rato lo he pasado con Louis. Liam no decía nada, aunque estuviera delante.
Pienso en que tiene mi número de móvil. ¿Para qué lo quiere? ¿Me llamará? Después de todo, ha sido el más lanzado, aunque Louis llevaba hablando todo el rato sin descanso ni timidez. No sabe qué significa ser tímido, aunque quizás yo tampoco.
Cuando me encojo de hombros y digo que no es para tanto, que solo me ha pedido el teléfono, éste suena. Un mensaje nuevo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Nine. Sophie

Miro a Liz, y veo que pone la misma cara de sorpresa que yo. Ambas nos miramos atónitas, y observamos como Carla corre hacia Niall. Éste pone cara de sorprendido total, y creo que se queda más atónito que nosotras. Pienso en que Carla se arrepentirá de esto, pero luego.
Niall no puede hacer nada que coger a mi amiga para no perder el equilibrio él también. Liam, a su lado, mira la situación escéptico. No puede llegar a creerse lo que está viendo. Han hablado mucho con Louis, y yo creo que han llegado a la conclusión de que somos personas normales, no fans irracionales que hacen exactamente lo que Carla ha hecho ahora mismo. Nos acaba de destruir las posibilidades de hacernos amigas de One Direction.
Pero Niall no parece pensar lo mismo que yo. Sonríe, y a cogido a Carla de forma que parece que la esté abrazando. ¡Qué mono es! Por eso a Carla le encanta. Pero lo que ha pasado antes con Harry... Ella tiene un lío en la cabeza, aunque ahora que ha conocido a Niall, todas las dudas parecen haberse disipado por completo.
Niall le da unas palmaditas en la espalda a Carla, calmándola un poco, y Liz y yo sonreímos. Quedan muy bien. Se complementan perfectamente el uno con el otro.
Al cabo de unos instantes se separan. Carla tiene la cara completamente roja por la vergüenza. Ya la veo arrepentirse de su acción. Pero Niall continúa sonriendo. Le dice algo a mi amiga y ambos se dirigen hacia nosotras, mientras Liam, Zayn y Louis se reúnen unos metros más lejos.
- Me llamo Niall- dice al llegar a nosotras-. Pero eso creo que ya lo sabéis.
- Yo soy Sophie- le digo-, y ella Liz.
Liz sonríe al oír su nombre. Louis llega, acompañado de Liam y Zayn, y nos presenta a todos. Zayn no muestra ningún signo de reconocimiento, más bien desdén y aburrimiento. No me parece bien, nosotras no hemos hecho nada.
Veo cómo Liz mira a Liam, encantada, cuando él empieza a hablar. Es cierto, su acento es muy bonito. Especial.
Entramos en la casa, y María, Inés y Cris, seguidas de Harry, vienen a recibirnos. Los chicos saludan amablemente, algunos más ariscos que otros.
Las pizzas ya han salido, así que nos sentamos todos a la mesa. Como anfitriona que soy, las corto y las pongo en la mesa. Todos empiezan a comer muy rápido, muertos de hambre. Parece que estos chicos no coman nunca.
Comemos primero en silencio, pero después Harry empieza a hablar sobre la visita guiada que vamos a hacerles mañana, y empezamos a discutir los mejores lugares para ir.
Una vez hemos acabado, empiezo a recoger la mesa, y digo a los demás que no se molesten. Pasan de nuevo al salón y se sientan. Liam saca su teléfono del bolsillo, y, en Internet, buscan lugares en Barcelona.
Voy a la cocina, y dejo los platos en el fregadero para después poner el lavaplatos. Entonces oigo unos pasos detrás de mí. Me doy la vuelta rápidamente, y veo a la última persona que imaginaba ver. Zayn.
- ¿Necesitas ayuda?- me pregunta.
Me sorprendo, y le doy las gracias, sin atreverme a decirle sí o no. Ambos recogemos la mesa y la cocina en completo silencio. No hablamos en todo el rato, y yo no quiero decir nada. Trabajar en silencio es bonito, parece tranquilizar el humor de Zayn. No oso preguntar nada en mucho rato, pero una vez hemos terminado, no puedo resistirme. Es que soy muy cotilla.
- ¿Hay alguna razón por la que te desagrade quedar con fans como nosotras?- no sé si la pregunta está bien planteada, porque no quiero ser grosera, pero no puedo evitar decir eso.
Él se me queda mirando durante varios instantes, y soy consciente de lo guapo que es cara a cara. Más que en los vídeos o de cómo me lo pareció anoche en el camerino. Sus ojos son muy oscuros y muy profundos. Parece posible sumergirse en ellos. Me ve mirándolo fijamente, y me ruborizo ante su mirada.
- Realmente, no mucho- cuando responde, me siento culpable por hacer que se confiese-. No me parece correcto. No todas las fans tienen la oportunidad de conocernos, y ya sé que nuestra fama ha subido- me pareció tan poco modesto que me desencanté por completo. Pero, por lo buena persona que trato de ser, intento entender cómo piensa-, pero no es justo para todos.
Trato de que mi cara no muestre la sorpresa que siento por dentro. Cuando venía caminando, parecía pensativo, como si algo le preocupase. Pero ahora solo parecía otro famoso superficial, no alguien de quien una se haría amiga.
Pero algo en sus ojos al hablar me dijo que no me decía la verdad, como mínimo no totalmente. Estoy a punto de preguntarle por qué no es sincero conmigo, cuando Cris entra en la cocina, interrumpiendo el momento.
- Os vengo a echar una mano- dice, con mirada de haber interrumpido algo.
Ya hemos acabado, así que guardamos el último plato y nos vamos. Mientras caminamos hacia el salón, yo detrás de Zayn, le miro, pensando en qué puede esconder. Pero no tengo ningún derecho a preguntar ni cotillear. A pesar de todo, no conozco a Zayn, así que no puedo reclamarle nada.

jueves, 1 de marzo de 2012

Eight. Liz

No lo veo venir. Voy demasiado concentrada en mis pensamientos, y no me doy cuenta de que hay alguien delante de mí, en medio del recibidor. Ni tan solo oigo su voz hablando por teléfono. Así que, sin querer, me golpea en el hombro. No lo suficientemente fuerte como para hacerme caer, pero sí para que pierda el equilibrio ligeramente. ¿Por qué soy tan patosa? Louis me coge con su mano libre, evitando mi caída. Sus dedos cálidos se cierran alrededor de mi muñeca, y, mientras observo sus ojos de cerca, oigo cómo le dice a Niall que le llamará luego. Nos quedamos cara a cara, y me pongo nerviosa. Yo no trato de alcanzar algo con el primer chico que me gusta que pasa por delante. Ni siquiera le conozco, aunque lo sepa casi todo sobre él. Pero es cierto que me hace sentir diferente.
Mi respiración se acelera, y entonces Louis se aparta. Una vez rota la magia del momento, veo a Sophie que se asoma por la cocina y a Carla saliendo del baño. Ambas se me quedan mirando, sonríen entre ellas. Balbuceando, me disculpo con Louis.
- Lo siento, de verdad. No te he visto- nerviosa, tartamudeo y evito todo contacto visual-. Soy muy patosa.
- No, tranquila- adoro su acento-. Yo tampoco te he visto, no es tu culpa. Perdona.
Sin saber qué más decirle me doy la vuelta y regreso al salón, donde me encuentro a Inés y María charlando con Harry, sin vergüenza alguna. Éste ha olvidado su incomodidad inicial y les habla de conciertos y música. Carla viene detrás de mí, y llama mi atención para hablar conmigo un momento.
En susurros, para que nadie lo oiga, me cuenta lo que ha pasado con Harry. Veo lo nerviosa que se ha puesto, y me extraña. Yo siempre había pensado que en cuanto conociera a alguien de One Direction se lanzaría a sus brazos, preferiblemente los de Niall. Pero no había sido así. Había aparecido una Carla muy tímida, desconocida para mí.
También me dice lo de hacer de guías turísticos para los chicos. Eso me emociona, pero también me pone nerviosa. Volvemos al salón y nos sentamos al lado de las chicas.
Carla mira al suelo, sin levantar la vista hacia Harry ni un solo instante, pero él sí la mira a ella. Mucho. Inés intenta llamar la atención del chico, y los consigue. Por un momento, ambos parecen estar solos en la habitación, e Inés es completamente feliz. Eso me hace sonreír.
- Chicas- dice Sophie, volviendo de la cocina con Cris-. Solo hay pizza, pero servirá. Ya se están haciendo.
Ella lo dice mirándonos a nosotras, pero en inglés. Louis, que ha entrado a la estancia detrás nuestro, asiente. Harry también, y nosotras nos encogemos de hombros. A mí me da bastante igual, lo importante es que ellos comen con nosotras. Qué pena que no estén los demás. Pero entonces Louis dice una cosa que hace que a Carla le cambie el humor por completo.
- He hablado con Niall- nos dice-. Ha convencido a Liam para venir a conoceros, pero Zayn estaba un poco reticente. Pero claro- prosigue-, no quiere quedarse solo, así que...
Eso quiere decir que van a venir los demás. No sé si vamos a poder con el mal humor de Zayn. Si nos detesta, nos detesta, y todos lo pasaremos mal. Pero Carla por fin va a conocer a Niall, María verá a Liam en directo, y yo podré escuchar su maravilloso acento. Me encanta. Es... No sé.
Mientras esperamos que los otros vengan, sin perderse, Cris, Inés y yo ponemos la mesa. Sophie va a vigilar las pizzas, para que no se quemen, mientras María y Carla se encargan de entretener a los invitados. Es injusto, todas queremos hablar con ellos, aunque Sophie y yo somos las únicas que aun no hemos podido hablar con ellos.
Hay demasiados platos por poner, e intentamos reorganizar la mesa para que quepamos todos.
De repente, un teléfono suena. Todas pegamos un salto, distraídas de nuestros pensamientos. Sophie lo coge, la oímos hablar en la cocina.
Resultan ser sus padres. Ella viene a consultar qué hacer, y decidimos decirles que hemos venido todas a comer y que Kate está aquí también. Cuando Sophie cuelga, dice que sus padres llegarán sobre las cuatro y media, por lo que aun nos queda, aunque no sea tanto tiempo.
Las pizzas están a punto de salir del horno cuando el teléfono de Louis suena de nuevo. Vuelve a ser Niall, esta vez diciendo que se han perdido y que necesitan indicaciones. Como Louis tampoco sabe guiarles, ya que ha venido con el GPS de su coche, decide salir a la calle con Sophie, Carla y yo para ver si les vemos.
Dejamos a María al cargo de la comida con Cris, ya que Inés sigue de cháchara con Harry.
Salimos fuera, y nos acercamos a la rotonda. No se han perdido, o no tanto, porque se ve que han bajado del coche y vienen por la calle de enfrente. Niall y Liam van mirando alrededor, a ver si ven el número o nombre de la calle, pero Zayn parece meditabundo, mirando el suelo como si fuera lo más interesante del mundo.
Sophie y yo les miramos mientras se acercan. Louis grita su nombre, y ellos consiguen vernos, por fin. Y Carla... Carla ha hecho algo que siempre había pensado que haría, pero que no me imaginaba presenciando. Una cosa que no había hecho con Harry.
Se ha lanzado corriendo a los brazos de Niall.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Seven. Carla

Me acerco a Harry para coger mi móvil, y una serie de pensamientos atraviesan mi mente a toda velocidad. Es demasiado guapo en persona, demasiado perfecto. Sus ojos verdes reflejan la luz que entra por las ventanas de la sala, y me miran con atención. Todos están en silencio, mirándonos. SI él es así de perfecto, ¿cómo será mi Niall?
Cuando mis dedos tocan los suyos, algo pasa. De repente, un escalofrío me recorre la espalda de arriba a bajo, y olvido quién soy y a quién quiero en realidad. Lo olvido todo. Para mí solo existe la persona que me roza la mano, y todo lo que veo son sus ojos. Percibo que a él le pasa lo mismo. Nos miramos mucho rato, mientras la electricidad fluye entre nosotros, tan obviamente que espero que los demás vean los rayos. Una eternidad pasa, y entonces él rompe el contacto, dejándome el móvil en la mano.
He estado tan concentrada que me he olvidado de respirar, y ahora lo hago con fuerza, cansada como si hubiese corrido muchos kilómetros. ¿Qué ha pasado? No puede ser, eso nunca me ha pasado a mí. Harry es genial, y muy guapo, y está..., sin palabras, pero a mí siempre me ha gustado Niall. Él es mi chico, el pequeño irlandés. Él es la persona de la que estoy enamorada. Él. No Harry. Pero entonces, ¿qué nos ha pasado? Ahora miro hacia el suelo, temerosa de ver su expresión. ¿Qué pensará de mí?
- Una cosa más- me dice. Tiene una voz tan dulce, no como la de Louis, que es suave y aterciopelada, sino dulce-. Esta mañana, cuando he despertado, te ha llegado un mensaje. No quería mirarlo, pero...
- No se ha podido resistir- continúa Louis, sonriendo ampliamente. Veo cómo Liz y Cris se quedan embobadas. Sus ojos se iluminan cuando sonríe.
- Un chico decía que si habías escuchado la radio, que se te había declarado públicamente y quería saber tu respuesta- terminó Harry, rápidamente. Tenía una expresión interrogante y culpable en el rostro. Peculiar.
Miro la bandeja de entrada, y descubro el SMS. Él otra vez. Es realmente pesado, enviando bombones en San Valentín, siguiéndome a todas partes... Pero, como dice Liz, no deja de ser increíblemente mono y romántico. Pero bueno, está claro que a mí no me gusta, y estaría bien que dejara de acosarme. No me siento bien no correspondiéndole. Me hace sentir culpable.
Pero esto ahora no viene al caso, así que le digo a Harry que no importa que lo haya leído, que no es importante, ya que yo no siento absolutamente nada por él (lo dejo muy claro), y empezamos una conversación sobre Barcelona.
- Llegamos ayer por la mañana- cuenta Louis, sin saber que eso, como verdaderas directioners, ya lo sabemos-. No nos ha dado tiempo a visitar nada de la ciudad, a pesar de que sabemos lo bonita y especial que es. Tan solo estaremos aquí unos pocos días más, y tenemos que ver lo esencial.
- Necesitamos un guía- acaba Harry-. ¿Conocéis a alguien que hable inglés que nos pueda enseñar la ciudad?- no me mira al hablar, como si todavía no supiera qué pensar de lo ocurrido antes. Yo me siento así. Y no le conozco, aunque más que él a mí sí.
Nos miramos entre nosotras, y veo a Inés y María asentir.
- Nosotras os llevaremos- dice María, convencida. Más que Harry, que la mira un poco dudoso. Pero Louis se anima y, riendo como todo el rato, dice que sí. Hablamos un poco más, y de repente se oyen las tripas de alguien rugiendo de hambre. Louis se pone muy rojo, pero intenta que no se le note. Entonces Sophie, como buena anfitriona que es, los invita a comer.
Para mí sorpresa, aceptan enseguida. ¿No se dan cuenta de que somos unas fans desconocidas? No nos conocen de nada, pero se han animado muy rápido. Mientras Cris, Liz y Sophie van a la cocina a mirar qué hay para comer, Inés y María empiezan a cuchichear algo. Louis y Harry se ponen a hablar, pero tan rápido que casi no entiendo nada. Tengo que concentrarme mucho, y cuando ya creo que lo entiendo, Louis recibe una llamada y se levanta del sofá.
- Dime, Niall- empieza a decir antes de salir de la sala.
Niall. Mi Niall. Ojalá le vea pronto. Tengo muchísimas ganas de ver si es igual que creo, como he visto en conferencias, entrevistas, conciertos... En todas partes. Pero, como dice Liz, seguro que tengo una visión de él mejor que la real, porque solemos idealizar a la gente que admiramos. No sé, quizás es cierto, no estoy segura.
Harry me observa, y noto que el rubor me empieza a subir por las mejillas. No debería mirarme así, me siento incómoda, así que bajo la mirada para evitar el contacto visual. Oigo a María e Inés riendo en la esquina, así que no puedo hacer nada más que levantarme y simular que voy al baño. Necesito pensar.
Oigo a Louis por el pasillo, en el recibidor, y veo cómo se ríe por algo que oye por teléfono. ¿Será Niall? Él es tímido, pero seguramente con sus amigos es mucho más abierto. ¿Lo será conmigo si lo consigo conocer? Vaya tonterías digo. Lo de hoy ha sido genial, pero irreal. 
Cuando salgo del baño, después de mirarme al espejo un rato, veo a Liz salir de la cocina. Louis camina por el recibidor con la mirada baja, distraído en la conversación, y ninguno de los dos ve acercarse al otro. Veo lo que va a pasar. Y se chocan.

martes, 28 de febrero de 2012

Six. Liz

Me doy la vuelta y veo a Kate, la hermana mayor de Sophie. Va muy arreglada, como si fuera a salir, pero creo tener entendido que sus padres no las dejan, ¿verdad? Por si fuera poco, se mete en lo que estamos haciendo.
- Nada, nada- responde su hermana a toda prisa. Sé que se lo cuentan todo, pero no creo que Sophie vaya a explicar esto, le dará vergüenza.
Parece que Kate lo deja pasar, porque pone los ojos en blanco y dice que se marcha, que ha quedado. Nos hace prometer que no diremos nada a sus padres y que la llamaremos si hay alguna emergencia. Sí, pienso, ¡los de One Direction vienen! Pero eso ella no lo sabe, y no voy a ser yo la que lo diga. Es difícil ocultar nuestro entusiasmo, pero todas hacemos lo que podemos.
Kate se despide con la mano, no sin dejar de mirarnos de reojo, sospechando algo. Pero no cree que su hermana haga algo malo, así que estamos a salvo.
Cuando Kate desaparece por la puerta, a Sophie le entra un ataque por qué ropa ponerse. ¡Es cierto! No lo hemos pensado, pero Louis ha dicho que vendrán en una hora, y ya queda menos. Hay que arreglarse.
Subimos todas arriba, a la habitación de nuestra amiga. Allí nos pasa el tiempo volando probándonos ropa. Sophie es muy alta, por lo que su ropa no nos va a todas bien y es complicado vestirnos bien, aprovechando prendas que llevamos puestas sin parecer demasiado arregladas. No queremos que One Direction piensen que nos hemos pensado demasiado qué ponernos. Después pasamos al maquillaje, y nos pintamos unas a las otras. Inés se pinta todos los días, mientras que María y Cris casi nunca, por lo que algunas quieren mandar más que otras. Después de pasarnos un buen rato en el baño, acabamos, y, al mirar el reloj, me doy cuenta de que ya han pasado tres cuartos de hora desde que llamamos a Louis. ¡Están a punto de llegar, si son puntuales! Aunque seguramente se pierden, ya que no se conocen esto y no es muy fácil llegar, que digamos. Es casi la una y media cuando nos sentamos todas en el salón a esperar. Inés se muerde las uñas, nerviosa, y le recuerdo que no lo haga. Ya hace tiempo que superó ese vicio.
De repente suena el timbre, y todas pegamos un bote. ¡Son ellos! Carla empieza a balbucear algo sobre Niall, pero está tan nerviosa que apenas se la entiende. A Sophie le brillan los ojos de emoción, está a punto de conocer a su Harry. A Carla no parece importarle su móvil, eso a pasado a un segundo plano. Sophie y yo nos atrevemos a acercarnos a la puerta y abrir.
Dos chicos suben por el camino de la entrada. ¿Dos? ¿No son cinco? Incluso desde lejos puedo saber quienes son, me conozco sus figuras. Louis Tomlinson y Harry Styles están en medio del jardín de Sophie. Por su cara, ella aun no se lo cree.
Cuando llegan a nuestra altura, me doy cuenta de que las demás se asoman por detrás nuestro, observando a los chicos que vienen por el camino igual de emocionadas que yo. No me lo puedo creer.
- Hola- dice Louis, mientras Harry nos sonríe. Inés parece a punto de desmayarse.
Todas nos quedamos calladas al verlos tan de cerca, como anoche, pero, sin saber cómo, recuerdo como se hace para hablar.
- Hola, me llamo Liz- digo. Cuando Louis me mira y sonríe, cuando su sonrisa llega hasta sus ojos verdes, creo que voy a morir de la impresión. Me da la mano, y cuando se la estrecho, un escalofrío me recorre el cuerpo. Solo he sentido eso con una persona, y estaba muy enamorada de él.
- Yo soy María- dice ésta saliendo de detrás de mí. Las otras aun no reaccionan.
- Eres con la que hablé antes- responde Louis, y mi amiga asiente.
Harry nos mira atentamente, y pregunta quién es Carla. La aludida contesta, titubeante. Cuando se pone nerviosa olvida que tiene que hablar en inglés para que la entiendan. Es una forma genial para practicar, me digo.
Sophie recupera el habla, se presenta, diciendo que fue ella la que habló con Harry, y los invita a pasar. Antes de que llegaran hemos estado recogiendo un poco la planta baja, así que está todo perfecto. Los guiamos hasta el salón, y allí se sientan, ligeramente incómodos, aunque sonrientes. Cuando todas nos hemos presentado, Carla consigue formular la pregunta que todas pensamos:
- ¿Por qué no han venido los demás?
- No estaban de acuerdo en que quedáramos con unas fans en su casa-, responde Harry-, y tampoco en que os colarais en el camerino anoche. A Zayn, sobretodo, no le hizo mucha gracia.
- Niall al final no ha dicho nada- le corrige Louis-, pero se ha quedado para hacer cambiar de opinión a los demás.
Miro a Carla, y veo la mirada de decepción en su rostro. Tenía muchas ganas de conocerle, se notaba a kilómetros de distancia. La cogí de la mano, apretándosela para que viera lo que pensaba.
Todos permanecimos en silencio unos instantes, hasta que Harry se sacó el teléfono de Carla del bolsillo y se lo acerca para que lo coja.

lunes, 27 de febrero de 2012

Five. Inés

Miro a Carla, y veo la expresión de su rostro. Por una parte, está pensando en la bronca por parte de su madre, pero por otro, en su oportunidad para conocerlos bien. Ahora ya tenemos más de una excusa para quedar con ellos.
- Me ha llamado porque tú- me señala-. No contestabas.
Eso me hace abrir el bolso y mirar el teléfono. Es cierto, tengo una llamada perdida de un móvil desconocido. ¿Por qué no ha llamado desde el móvil de Carla? No sé, cuando lo vea se lo preguntaré. Pero ahora lo importante es que, sea cual sea la razón de que haya llamado con el suyo, es que ¡ahora tengo su número en mi agenda! Lo guardo y miro a Carla, que dice que vamos a tener que quedar con ellos pronto.
Cada una perdida en sus emocionantes pensamientos, nos despedimos, y quedamos en llamarnos mañana.
Me vuelvo a casa con mi madre que, por suerte, no sabe nada de lo que está pasando. A medio camino me dice que estoy demasiado callada, e intenta averiguar qué es lo que ha ocurrido. No quiero contarle todo, lo he prometido, pero le digo que la emoción me ha dejado sin palabras, y que además, estoy bastante afónica.
Muerta de sueño, caigo rendida en cuanto llego a mi habitación. Solo me da tiempo a dar las buenas noches a mi madre y cierro los ojos.

Me despierto al oír mi móvil. Tengo un mensaje nuevo de María, diciendo que nos vemos en media hora en casa de Sophie para llamar a los chicos de One Direction. No quiero que me esperen, así que me ducho rápidamente, intentando ocultarme a mí misma lo que he soñado esta noche. En mis sueños, Harry no me veía, yo era invisible, y me he dado cuenta de que es cierto. Perdí mi oportunidad anoche cuando no cogí la llamada y lo hizo Sophie. Ella siempre ha estado colada hasta los huesos de Harry, pero es tan buena persona que intenta que no se le note, y deja que nosotras hablemos de él sin decir nada. Carla y yo, por ejemplo, no lo haríamos nunca. Si a alguien le gustara el mismo chico que yo, incluso uno que nunca conseguiré, me enfadaría. Pero nunca con Sophie, ella es un ángel.
Sonrío para mí sola, aunque una parte de mí está muy celosa. Pero no ha pasado nada aun. Yo puedo hablar con Harry como una persona normal, en cuanto vea la oportunidad. Y esta vez la aprovecharé.
Me visto lo más deprisa que puedo, aunque me cuesta decidir la ropa, y consigo que mi madre me lleve a casa de Sophie, desayunando una barrita de cereales por el camino. Qué ponerme ha sido difícil, ya que si normalmente es una complicación, imagina hoy, que voy a conocer a One Direction. Estoy eufórica, y mi madre me mira atentamente. Pero se guarda los comentarios y no dice nada.
Llego a casa de Sophie, y llamo al timbre. Mi madre se espera a que entre, y allí me encuentro a Carla y Liz con la anfitriona. Aun faltan María y Cris. Bueno, no he sido la última. Sonrío y me acerco a Carla para hablar mientras Sophie y Liz van a la cocina.
- ¿Qué? ¿Emocionada?- le pregunto a mi amiga. Se le ve un poco de nerviosismo en los ojos, cosa rara.
Carla asiente, y se ve que va a decirme algo cuando llaman al timbre. Deben de ser las demás. Cris y María aparecen poco después, ya que Sophie les ha ido a abrir la puerta.
Una vez estamos todas sentadas en el salón y nos aseguramos de que la hermana mayor de Sophie está en su cuarto encerrada, empezamos a hablar de la situación. A Sophie y su hermana las dejan siempre solas, esta vez sin su hermano. A nosotras nos va genial.
Después de discutir un rato, cada una dando su opinión, decidimos echar a suertes quién tiene que llamar a Louis Tomlinson. Nos peleamos un rato. Todas queremos llamar, pero secretamente nadie quiere, ya que nos da mucha vergüenza. Así que al final le toca a Cris. Ella está encantada, porque tiene muchas ganas de hablar con su ídolo, pero entonces se pone muy nerviosa.
Mientras le da a llamar, sus dedos tiemblan, y todas sonreímos nerviosamente. ¿Qué pasará? ¿Querrá quedar con nosotras? La excusa principal es el móvil de Carla, pero Louis dijo a Liz que lo llamásemos, ¿no? No sé.
Obligamos a Cris a poner el altavoz, y nos arrodillamos todas alrededor del teléfono para oírlo mejor.
- ¿Sí?- contesta alguien en inglés al cabo de un rato. Suerte que nuestro nivel de inglés es muy alto, que en el cole aprendemos mucho, porque si no...
- Hola. ¿Louis?- dice Cris, tímidamente.
- Sí, hola. ¿Quién eres?- responde el chico, un poco impaciente.
Cris se está quedando en blanco, lo veo. Se le ha quedado la boca abierta al oír la voz de Louis, y ni siquiera el codazo que le pega Carla consigue que se centre. Así que María coge el aparato y habla con Louis. Nadie más se atreve a decir nada, nos quedamos todas mudas. Si es así por teléfono, ¿qué nos pasará si lo vemos? Nos quedaremos de piedra.
- Me llamo María. Soy una de las chicas del camerino de anoche, ¿recuerdas? Nos dijiste que te llamáramos- continúa. Qué valor que tiene-. Y Carla se olvidó el móvil.
- ¿Cómo sabes eso?- responde Louis. No habla mucho por teléfono, o quizás no sabe cómo reaccionar.
- Harry nos llamó.
Hablan muy poco, ambos bastante tímidos. ¡Y en la vida real no lo son! Louis le dice a María de quedar, y ella dice que tiene que consultar con nosotras el lugar y tapa el auricular.
Después de discutir un poco, Sophie accede a invitarlos a su casa y quedamos en una hora. Cuando Louis cuelga todas empezamos a saltar de emoción. Cris vuelve a la vida, emocionada. Con tanto ruido no oímos los pasos que bajan las escaleras, y nos asustamos al oír una voz detrás nuestro.
 - ¿Qué hacéis, exactamente?